lunes, 4 de mayo de 2020

Ambivalencia: Atención Primaria de Salud, IFEMA, COVID-19 Y Homeopatía


Por Mar Rodríguez Gimena.Médica especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, trabajadora en el SERMAS (servicio madrileño de salud) y postgrado en Homeopatía
Defiende tu derecho a pensar,
porque incluso pensar de manera errónea
es mejor que no pensar.
Hipatia de Alejandría.

Comparto a través de esta maravillosa web mis reflexiones sobre la asistencia sanitaria brindada en el ámbito de la Atención Primaria de salud durante la epidemia de coronavirus. Agradezco la oportunidad que se me ofrece.
Espero que, en un futuro, se pueda tener un diálogo sosegado en torno a los retos de la asistencia sanitaria en estas crisis, con la participación tanto de l@s profesionales sanitarias como de l@s pacientes. Tanto con la gente que comparta mis opiniones como quienes las pongan en cuestión.
Aunque sea un sueño y muchas no tengamos un lugar institucional para poder impulsar un debate, ojalá pudiéramos llegar a consensuar las líneas de actuación que nos permitan afrontar otra posible pandemia con herramientas de colaboración entre diferentes terapéuticas distintas a las que se han dado en el territorio español, siempre con el objetivo de procurar la mejor asistencia posible a l@s pacientes, a nivel individual y a nivel poblacional.
Espero que l@s pacientes que usan la homeopatía y otras terapéuticas y desean verse asesoradas en el tratamiento a seguir ante una nueva epidemia de estas características, sean escuchadas sin prejuicios ni juicios.
En esta lucha contra las pandemias la participación comunitaria y de todos y todas las agentes de salud es imprescindible. Cada quien debe poder poner al servicio de la comunidad sus saberes y experiencias sin sentir que puede ser censurada de entrada.
No quiero seguir mis reflexiones sin agradecer a todos l@s profesionales sociosanitarios que han atendido a l@s pacientes, a los propios pacientes que han demostrado paciencia infinita con los tiempos de espera y nos han brindado una comprensión exquisita y a las cuidadoras de personas ancianas, las de las residencias y las que han seguido atendiendo a la gente más frágil y vulnerable en sus domicilios.

LA GESTIÓN DE LA 

CRISIS EN LOS INICIOS

 CON UNA SANIDAD 

PÚBLICA DETERIORADA

 Y ESCUÁLIDA.

Gestionar esta crisis no ha sido fácil desde los inicios. Hemos contado con mucha incertidumbre, tanto en el campo de la epidemiología como en el campo de la evidencia científica sobre el manejo farmacológico que ofrecer a l@s pacientes que padecían COVID-19. Las informaciones que nos llegaban de otros países no eran fácilmente contrastables.
El 20 de Marzo Abel Novoa en la plataforma noGracias[1] hace sugerencias muy certeras sobre el modelo a seguir para tomar decisiones en condiciones de escasez con criterios éticos y organizativos. Propone un modelo que deberíamos tener en cuenta, el modelo adaptativo, que, bajo mi punto de vista, no ha podido ser aplicado plenamente en esta oleada de la pandemia por COVID-19.
“El modelo adaptativo es aplicable a cualquier recurso escaso: camas de UCI, ventiladores, camas de hospital o sistemas de protección. Cada nivel de contingencia establece unos estándares de atención que serán proporcionales a los recursos y demandas. Cuanta más demanda, menos recursos y, por tanto, para que su distribución sea eficiente y equitativa, los estándares deben cambiar.”
“…El deber de cuidado. Este deber requiere fidelidad al paciente (no abandono), el alivio del sufrimiento, y el respeto de los derechos y preferencias de los pacientes.”
“…El modelo adaptativo, fundamentado éticamente en los principio de eficiencia y equidad, es el único que permite, en condiciones de escasez, no discriminar con el criterio de orden de llegada (que perjudica a los que más podrían beneficiarse de un servicio aunque no hayan llegado los primeros) ni con la aplicación discrecional de la regla del rescate (decisiones distintas dependiendo del profesional y/o el centro).”
Quiero resaltar de este artículo que el deber de cuidado requiere del respeto de los derechos y preferencias de l@s pacientes. Si atendemos a las recomendaciones de este modelo adaptativo para la gestión de nuevas crisis este es un elemento fundamental que no podremos olvidar.
En las recomendaciones de nuestro actual código deontológico[2] en los artículos 8 (respeto del derecho del paciente a elegir), 9 (respeto a las convicciones del paciente) y 12 (respeto al derecho del paciente a decidir libremente después de recibir la información adecuada sobre las opciones clínicas disponibles) se recogen también estos derechos.
En lo que a la elección de la prescripción terapéutica se refiere, estos derechos, me temo que en algunas ocasiones no se han tenido en cuenta en la gestión de esta crisis.

LA ASISTENCIA EN 

CENTROS DE SALUD Y 

EN EL HOSPITAL IFEMA.


Intento hacer memoria porque los días han pasado muy rápido.
El día 21 de marzo pidieron personal sanitario voluntario para ir al hospital de campaña que se iba a montar en IFEMA. El 22 me presenté allí. No era necesario entrar ese día. Había gente suficiente.
Desde el 23 de Marzo hasta el 16 de Abril he ido a diario a IFEMA con tres días de libranza y he compatibilizado como he podido mi trabajo en las guardias rurales.
He aprendido mucho y comparto mis reflexiones y sentimientos.
Los primeros días hubo que hacer una gran esfuerzo organizativo, había mucho caos, mucha gente a la que atender, pero todo el mundo trabajó lo mejor que supo y lo mejor que pudo para sacar adelante la asistencia de la gente enferma por COVID 19.
Pasar de la atención primaria a la hospitalaria cuando dejé atrás el hospital hace tantos años, tras acabar la residencia de familia, fue para mí toda una experiencia. Gratificante en algunos casos, estresante en otros. L@s residentes de familia de cuarto año, los de interna, nefrología, endocrino, etc. nos ayudaron un montón. Parece que en algunas ocasiones cambiábamos el rol. Ellos y ellas, adjuntas y nosotras, residentes. El aire que se respiraba en cada control de IFEMA era de compañerismo y apoyo mutuo y eso es lo que permitió sacar adelante nuestro trabajo.
L@s pacientes han mostrado una paciencia infinita, al menos en mi control. A pesar de algunas deficiencias que hubo los primeros días y que poco a poco se subsanaron, no hubo ninguna crítica ni queja y todo el mundo allí ingresado entendió el contexto y aprendió también a colaborar, haciendo de “guía” a los nuevos ingresos y dando ánimos a la gente más mayor.
Una vivencia que quiero destacar es la gran colaboración entre los distintos estamentos sanitarios: medicina, enfermería, auxiliares y celadores. Todas a una trabajando y colaborando aunque lo que tocara a hacer no fuera estrictamente de nuestra “competencia”.
Las reflexiones en torno a lo más científico técnico las tengo que reposar más y deberemos esperar a la exportación de los datos recogidos para saber, en realidad, más allá de las percepciones personales, qué tratamientos han ayudado realmente en el manejo de la infección por COVID 19 y cuáles habrá que dejar en reserva o directamente desechar.
Espero que este debate también lo podamos tener con sosiego y con calidad humana y científica.
Estoy segura de que a todas y todos nos ha movido el bien del paciente. Trabajar como hemos trabajado con estos niveles de incertidumbre, con muy escasa evidencia científica nivel A y con esta presión asistencial, ha sido muy interesante. Pero también se suma la vivencia que muchas hemos tenido de nerviosismo, de tristeza, de agotamiento algunos días.
Recuerdo hoy un comentario de una residente que dijo: “la gente que solo sabe trabajar con nivel de evidencia científica basada en ensayos doble ciego debe estar de los nervios. Siempre nos debe mover el sentido común y leer todo lo que se vaya publicando, con la calma. Y seguir adelante.”
En la asistencia proporcionada por la Atención Primaria de salud en los centros de salud también hemos vivido estos problemas. Con muchos menos recursos y con el grueso de la atención basada en la atención telefónica y los avisos, una atención primaria que lleva años sufriendo por los recortes y las privatizaciones ha dado un ejemplo de asistencia en situaciones de crisis. Hemos vivido situaciones de tensión a la hora de pensar en derivar a los pacientes que necesitaban valoración hospitalaria, cuando las camas de hospitales y UCIs ya estaban llenos y sabíamos que no se les iba a poder ingresar. Especial tensión y pena nos ha producido la situación de las residencias de personas ancianas.  Atención Primaria también ha asumido algo para lo que estaba preparada y que ha sido nuestra labor desde siempre: acompañar también en el final de la vida y procurar hacerlo pensando en el mayor bienestar para el paciente y sus familias. Acompañamientos que en esta crisis se han hecho difíciles, sin poder tocar a nuestros pacientes, ni abrazar a sus familias para darles el pésame.
Los duelos que se han vivido en silencio, sin abrazos, con tristeza contenida, sin funerales, ni misas, ni recordatorios pasarán su factura individual y colectiva y, también desde atención primaria estaremos para acompañar. 

REFLEXIONES PARA EL 

FUTURO. LIBERTAD DE 

ELECCIÓN DE L@S 

PACIENTES Y DE L@S 

PROFESIONALES


Ambivalencia es lo he que sentido y os lo explico a continuación. 
Además de médica especialista en Medicina Familiar y Comunitaria soy médica homeópata.
No puedo evitar individualizar los síntomas de cada paciente y mirarlo con esos ojos. Y trato de buscar qué medicamento homeopático le podría ayudar. Pero mis autoridades sanitarias me “impiden” o no me “facilitan” desde hace años poder tratar a mis pacientes de la pública con esta maravilla terapéutica.
Tengo la gran suerte de haber tratado a más de 25 casos leves y moderados por vía telefónica y Whatsapp desde el inicio de la pandemia con resultados buenos en muchos casos. Más compañeros y compañeras lo estamos haciendo y estamos llevando a cabo un registro que, espero, nos ayude a hacer ciencia y poder aportar todo lo que sabemos cuando los tiempos sean mejores.
Me enfrento a mis contradicciones día a día y a las inequidades en salud que produce este sistema. ¿Por qué la gente que me conoce o conoce a un médico/a homeópata puede tener la “suerte” de tratarse y l@s pacientes que ni conocen este método no?
¿Por qué en otros países está integrada la homeopatía, la medicina naturista, la acupuntura, la medicina ayurvédica, etc. en los sistemas públicos de salud y en el nuestro no?[3][4]
¿Por qué , sabiendo como sabíamos, o al menos intuíamos, que no había un tratamiento 100% eficaz para el COVID-19 las autoridades sanitarias de nuestro país no se han planteado ni siquiera la posibilidad de permitir el tratamiento con diferentes medicamentos, incluidos los homeopáticos como se ha llevado a cabo en otros países?
¿Por qué si sabemos por las publicaciones científicas de la eficacia de la homeopatía en la prevención de epidemias, gracias a la experiencia de Cuba[5] con la prevención de la leptospirosis, o de Brasil con el dengue[6], o del el cólera en Haití[7] no lo hemos podido ni proponer en nuestro país? ¿Por qué si en el libro de Frederick Freadborn se recoge de lo estudiado en los registros de la gripe del 18 que “…el rango de mortalidad con tratamiento convencional fue del 2,5% al 10%… Menos del 1% de pacientes tratados con homeopatía murieron”  no hemos podido ni plantearnos esta posibilidad como estrategia preventiva poblacional? [8]
Estoy segura de que l@s médicas homeópatas hemos evitado que, algunos casos con afectación leve y moderada, acudan al hospital y hayan podido ser tratados en sus domicilios con relativo éxito. En este momento muchos y muchas homeópatas anónimos siguen atendiendo en esta grave pandemia. En silencio. Con dedicación absoluta. Pasando desapercibidas… Felices por poder aportar nuestra experiencia y nuestro estudio. Tristes por no poder ofrecérselo a todo el mundo.
Seguiremos recopilando los datos de nuestras historias clínicas y los tratamientos ofrecidos para que la próxima ola de esta pandemia nos pille más preparadas.
Para finalizar lanzo al aire una pregunta, un deseo: ¿podremos colaborar médicos y médicas que somos personas expertas en diferentes terapéuticas en el siguiente repunte de la pandemia desde diferentes perspectivas, aportando el conocimiento, las dudas y las incertidumbres para mejorar la asistencia individual y poblacional?
Como dice Yayo Herrero,[9] somos seres interdependientes y ecodependientes.
“Ecodependientes porque todos los recursos y bienes que utilizamos para todas nuestras actividades, salen de la naturaleza; e interdependientes, porque es imposible pensar la vida de un ser humano sin la ayuda de otro ser humano. Y tras estas certezas, el problema surge cuando los recursos naturales (todos) se agotan y lo que es peor, no están disponibles para     todos por igual o son origen de grandes conflictos.”
Aplicada a mis deseos, esta frase se llena de contenido. Los seres humanos hemos crecido como especie gracias a la colaboración y el apoyo mutuo. Ojalá esta pandemia nos ayude a estar más unidas a todas las personas que deseamos cuidar de la salud de las personas y eso redunde en el beneficio de la especie humana. Estoy convencida que para la homeopatía es un reto que debemos aceptar. La homeopatía tiene mucho que decir. Esperemos que su experiencia no sea silenciada.

[5] Bracho G, Varela E, Fernández R, et al. Large-scale application of highly-diluted bacteria for Leptospirosis epidemic control. Homeopathy 2010; 99: 156-166.
[6]  Marino R. Homeopathy and Collective Health: The Case of Dengue Epidemics. Int J High Dilution Res [online]. 2008; 7(25): 179-185.
De Souza Nunes, L. Contribution of homeopathy to the control of an outbreack of dengue in Macaé , Rio de Janeiro. Int J High Dilution Res 2008; 7(25):186-192
[7]  E. Broussalian . Chólera in Haiti.. Spectrum of homeopathy. 2011; 3: 20-25
[8]  Dearborn, Frederick M. MD, American Homeopathy in the World War; 1923