TERCERA PARTE: de 1806 a 1818
De 1806 a 1818: las "infecciones" patogenéticas, más absolutas que las infecciones miasmáticas - El carácter no local de toda infección.
1806
"La medicina de la experiencia " contiene muchas consideraciones de Hahnemann, entre otras cosas sobre los miasmas e, indiscutiblemente, su pensamiento desde este punto de vista, ha tenido una evolución importante.
Vemos bien cómo descuida (junto a sus contemporáneos) la acción limpiadora de los gérmenes y cómo atribuye a la Natura Medicatrix los síntomas que también dependen de los microbios, lo que revela también los límites de las teorías hipocráticas: " mientras que la naturaleza abandonada a si mismo a menudo llega a expulsar una esquirla [del muslo] sólo excitando una fiebre que compromete la vida, y una supuración que casi destruye todos los miembros " (15).
" Una fiebre lenta [y debilidad], con dolores insoportables que minan la existencia hasta las puertas de la tumba, es casi la única cosa que el organismo puede oponer a una gran piedra en la vejiga " (15).
" ¿ Habría que procurar imitar la gangrena y la supuración de una hernia angosta, porque con la muerte la naturaleza no conoce otro medio para poner término a eso? " (15).
Así, a mi parecer, Hahnemann sobreestima el papel de la Natura Medicatrix, subestimando su papel benéfico, que al contrario Hipócrates y Sydenham, el hipócrates inglés, probablemente sobrevaloraron. No deberíamos acercar tanto a Hahnemann y a las doctrinas terapéuticas hipocráticas, ya que condenan los métodos de imitación de la naturaleza, que tienen según él siempre prevalido, y además en 1808, los preceptos de Sydenham. Si elogia a Hipócrates, es sobre todo, en su técnica de observación de las enfermedades y no tanto en la "expectativa" terapéutica. Alaba aquí los beneficios de la cirugía. Así, como ya dijimos, la crítica de los métodos de imitación de la naturaleza era juiciosa ya que es evidente que la enfermedad exprese a la vez la acción de las causas exógenas y la de la defensa del organismo, lo que formuló muy bien Sauvages (39), y que es bastante difícil de estimar la parte respectiva de cada una de estas causas conjuntas (ver Cullen 38) y para una aproximación más moderna el artículo de Bounan (4). No hay, por otra parte, que descuidar el aspecto dinámico de la enfermedad; y los síntomas mórbidos, si son la traducción de la combinación de ambas acciones, pueden expresar unas veces una acción predominante y benéfica de la Natura Medicatrix (enfermedad que se mejora progresivamente o rápidamente hasta la curación), y otras, la más fuerte, causas exógenas (principio de enfermedad, enfermedad que se agrava eventualmente hasta la muerte). A estas dos causas, debemos añadir otra, para la expresión de la enfermedad; son los disturbios endógenos anteriormente adquiridos por el organismo que constituyen la reseña histórica del individuo (ver, la concepción muy buena de la enfermedad por Hunter) y que Hahnemann tomó en consideración para su teoría de las enfermedades crónicas. Si bien es verdad que la mayoría de los autores, si no todos ellos, infravaloraron el papel “limpio” de los microbios en el cuadro mórbido del hecho, por supuesto, de su desconocimiento de estos agentes infecciosos, hasta si es justo que no hay enfermedad sin enfermo (una de las grandes ideas de Harnero Helmont en "Ortus").
Hahnemann, repite luego la crítica anatómica de los métodos y la etiología (Sauvages). Sin embargo, como Sauvages por otra parte, supone que la etiología es a veces útil: " si jamás nos está permitido percibir los cambios interiores del cuerpo que son la base o la fuente de las enfermedades (den Krankheiten zum Grunde liegenden), la exposición de las causas exteriores (äusser) que produjeron a estas últimas tiene alguna utilidad " (15).
Tres líneas debajo, nos abastece su concepción de las enfermedades miasmáticas: "observamos algunas enfermedades, en pequeño número, que provengan siempre de una única y misma causa. Tales son las que dependen de un miasma, la rabia, la enfermedad venérea, la peste de Levante, la fiebre amarilla, la viruela, la viruela de la vaca (vacuna), el sarampión (melampiro silvestre), y algunas otras. [Se distinguen por el hecho de que cada una de ellas es particular, y que, naciendo de un principio contagioso (Ansteckungszunder) siempre idéntico, guardan en todo tiempo] el mismo carácter y la misma marcha, a parte de algunos matices [contingentes] que provienen de circunstancias accesorias, y que no cambian nada en el fondo de las cosas.
Puede también que algunas enfermedades a las cuales todavía no sepamos asignar el miasma, como la gota nudosa, la fiebre intermitente de los pantanos, y varias otras endémicas en comarcas diversas, también [nacen] de una sola causa, que queda siempre la misma, o de un concurso siempre idéntico de varias [causas] determinadas y cuya asociación se efectúa muy fácilmente, sin la que no constituirían enfermedades tan bien caracterizadas, y no serían tan frecuentes.
Estas enfermedades, en pequeño número, las primeras por lo menos, es decir las miasmáticas, pueden estar consideradas, pues, como enfermedades separadas, y recibir si es preciso nombres especiales.
Como encontremos un remedio para una de ellas, la curará siempre, porque una enfermedad de este género se queda, [en conjunto], siempre semejante en sus [manifestaciones] (es decir en lo que representa su esencia íntima), tanto como en sus causas " (15).
Todo indica pues que Hahnemann considera aquí, los miasmas causas exteriores y principios contagiosos.
Concibe todas las demás enfermedades como multifactoriales y delante de ser apreciadas individualmente, es decir independientemente en cada individuo. Sin embargo, hace una pequeña restricción y admite que se podría suponer una clase intermediaria de enfermedades, en cierto modo mixtas, porque presentan a la vez signos constantes y signos circunstanciales individuales dependientes del conjunto único de las circunstancias. Es así, que dice, para el tétanos, el tic doloroso (Gesichtsschmerz), la diabetes (Harnfluss), la angina de pecho (Brustbräune), la tisis pulmonar, el cáncer, etc.
Parece menos pertinente cuando, en una nota, atribuye la eficacia del gas hidrogeno sulfurado sobre la sarna de los obreros de lana para que provoque, principalmente en los pliegues de las articulaciones, un exantema psoriforme, pruriginoso sobre todo por la tarde, semejante al de la sarna.
Más lejos, añade el veneno de la víbora entre los miasmas específicos, el error que se concibe es difícil de evitar.
Por fin, supone que el tifus más peligroso o la muerte, golpearía a un hombre que acaba de calentarse fuertemente, si se baña una hora en un río.
1808
Anotamos con gran interés que Hahnemann, en " Extracto de una carta a un médico de alto rango sobre el extremo necesitado para una renovación de la medicina " (carta de Hahnemann en Hufeland), evoca " animáculos invisibles para nosotros” (17).
En " Sobre la penuria actual de los remedios extraeuropeos " (16), juzga imaginarias (angebliche) las acritudes (Schärfen) y las impurezas (Unreinigkeiten) en la sangre y otros humores (Säften), lo mismo que las acritudes cancerosas, raquítica, escrofulosas, gotosas, herpéticas (Flechtenschärfe) y escorbúticas, y estigmatiza los métodos basados en ellas. Boyle consideraba que existía una “materia pecante” y juzgando a ésta no puramente imaginaria sino mucho más minúscula que la de los humoristas.
1809
En su "Instrucción sobre la fiebre prevalente ", todavía niega la existencia de una materia febril.
Sostiene que la naturaleza de esta fiebre remitente es siempre idéntica, hasta cuando presenta, lo que es muy raro, verdaderas intermisiones. Sus variedades requieren pues, el mismo modo de tratamiento.
1810
En esta fecha aparece la primera edición del " Organon " (18). No siendo traducida al francés, (recientemente se ha publicado por Editorial Mínima la traducción de esta primera edición al español) me esfuerzo por comparar el texto y las ideas, que conciernen a nuestro propósito, también con las de la segunda edición alemana, la cual data de 1819 y fue traducida al francés en 1824 (19). La sexta edición ocupa más parágrafos.
De la primera edición, ya podemos sacar dos tesis mayores para el tema que nos ocupa:
1. Las enfermedades artificiales medicamentosas son tan poderosas, sino más, que las enfermedades naturales
Por ejemplo, en el § 32 (1ª ed. en español (47), 2ª ed.: nota del § 16, que desaparece en la 6ª ed.), sostiene que una disolución de arsénico en baño de pie excitará una fiebre arsenical por lo menos de quince días, tan seguramente, como el aire que se libra de las ciénagas en otoño provocará una fiebre intermitente ordinaria; que un cinturón hecho de un emplasto mercurial producirá todavía más rápidamente y más seguramente la enfermedad mercurial; que la camisa de un sarnoso originará la sarna de los obreros de la lana; que una infusión fuerte de flores de saúco o algunas bayas de belladonna son potencias morbíficas tan ciertas como la materia inoculada por la viruela (Kindblatterstoff), como una mordedura de víbora o un gran espanto.
Veremos que a partir de 1813 Hahnemann hasta comparará la acción patogenética a una infección (el organismo es, dice, como infectado (angesteckt)) y pretende que esta "infección" es más absoluta que la producida por un miasma infeccioso (1ª y 2ª ed. del Organon: §§ 27 y 28; 6ª ed.: §§ 32 y 33).
Con esta tesis se relaciona la hipótesis de Hahnemann de la curación medicamentosa por sustitución mórbida más fuerte, es decir que el remedio homeopático cura gracias a su poder patogenético más grande que la fuerza de la enfermedad natural. Para conservar la idea de un poder farmacológico por perturbación del organismo, podríamos entonces hablar de interferencia mórbida positiva más bien que de sustitución, en los términos de nuestro estado actual de conocimientos.
2. Ciertas enfermedades, principalmente las enfermedades miasmáticas que tienen, cada una, su miasma limpio, pueden tomar nombres especiales a causa de su fijeza relativa.
Vimos que Hahnemann enunció esta tesis, mucho más fuerte que las precedentes, bastante tímidamente en 1801 pero muy firmemente en 1806. En el § 49, integra además, en el conjunto de las enfermedades miasmáticas, la escarlatina, la tos ferina, la plica polónica (Wichtelzopf). Supone también miasmáticos: la fiebre intermitente de los pantanos, el escorbuto (See-Scharbock), el pian, el yaws (“mucho más tarde el propio Hahnemann relacionará alguna de estas enfermedades:”…las excrecencias como frambuesa (framboesia tropical) que en la Guinea Africana se denomina yaws y en América pian…” (48), el sibbens (término popular para una enfermedad que se parece a la sífilis(47)), la pelagra; la fiebre amarilla es mencionada de nuevo con esta diferencia que lo afirmaba miasmático en 1806. Entre algunas otras enfermedades bien caracterizadas por sus síntomas y de los que Hahnemann presume que, aunque no sean debidas a un miasma, tienen una o varias causas constantes, indica la gota nudosa, el garrotillo y el asma miliar (das millarischen Asthma) (§ 50).
En 1819 (2ª ed.), añadirá como enfermedades miasmáticas: la fiebre miliar purpúrea, la angina de las parótidas (§ 83; 6ª ed.: § 73). En el § 41 (6ª ed.: § 46), supone que la linfa de la viruela de la vaca contiene un segundo miasma responsable de un exantema cutáneo.
1813
Este año aparece el " Espíritu de la nueva doctrina medica " que Hahnemann rehizo y aumentó posteriormente. Nos ocuparemos pues, sólo de la primera edición.
Pretende que la inmensa mayoría de los daños mórbidos provienen del mundo exterior y crean las diferentes enfermedades de manera habitualmente invisible y casi inmaterial unsichtbar und fast immateriell. Actúan sólo por su "carácter virtual " (virtual Eigenschaft), de una " manera puramente dinámica, en cierto modo espiritual " y " directamente no pueden, ni transformar o alterar de una manera mecánica la forma y la materia de las partes constituyentes de nuestro cuerpo, ni verter en nuestras venas un líquido acre perjudicial capaz de modificar y corromper de una manera química la masa de nuestros humores " (20).
Comienzan, según él, por desacordar los órganos de rango más alto y la fuerza vital. Todavía vemos allí, cómo niega toda acción directa sobre los órganos y toda presencia de materia morbífica. Es la modificación, secundaria de los órganos la que arrastra y determina la " secreción de sustancias anormales (innormalen)". Sigue un pasaje muy claro: "Estas sustancias anormales, que se manifiestan en las enfermedades, son sólo unos productos de la enfermedad misma; necesariamente deben ser excretadas, mientras este último conserve su carácter actual, y forman parte así de sus síntomas. Únicamente son efectos y a consecuencia de las manifestaciones [del mal estado existente de salud y (aunque a menudo contienen principios infecciosos para otras personas sanas) no reaccionan en absoluto sobre el cuerpo enfermo que los(las) engendró, como sustancias capaces de producir o de mantener la enfermedad, es decir como causas mórbidas materiales, no más que un hombre puede, con veneno de su propio chancro o con la materia gonorreica que fluye de su uretra, infectar otras partes de su cuerpo o aumentar su dolor (mal)] " (20).
Adjunta a eso la observación interesante siguiente: "Es por eso que, limpiando y alejando mecánicamente estas sustancias anormales, estas acritudes y formaciones mórbidas, no podemos más que curar lo que es la fuente, la enfermedad misma, el que no podemos acortar o curar una coriza sonándose perfectamente y lo más frecuentemente posible. Si totalmente se abstiene de limpiarse la nariz, no dura un día más y no se contiene el tiempo de su evolución " (20).
Esta fisiología del terreno es completamente similar a la de Hunter, que la estudió de un modo más profundo, profundizando en la naturaleza de la inflamación y su poder.
Considera que mientras que " todo organismo humano vivo debe, en todo tiempo y de manera absoluta, haber cogido y en cierto modo infectado (angesteckt) de la enfermedad medicamentosa ", esto no es verdad en cuanto a las enfermedades naturales: " las enfermedades pestíferas mismas no son contagiosas de manera absoluta y no atacan en absoluto a todo el mundo " (20). Prosigue afirmando que " el organismo humano es mucho más apto y más propenso a dejarse destinar y desacordar por las potencias medicinales que por los daños mórbidos y los miasmas contagiosos, o, lo que es la misma cosa, las potencias medicinales poseen un poder absoluto, sobrepasando con mucho el de las afecciones mórbidas naturales, de desacordar la salud humana " (20).
Esta frase, apenas modificada, constituirá los §§ 30 y 31 de la 1ª ed. y el § 28 de la segunda edición del Organon (§ 33 de la 6ª ed.).
En su artículo de 1813, Hahnemann va ha presentar como una ley natural evidente su presunción de que la capacidad del organismo que vive de ser afectado por las enfermedades naturales incomparablemente es más débil (ohne Vergleich geringer) que el que tiene respecto a las sustancias medicinales.
1816
En " Instrucción sobre las enfermedades venéreas y su mal tratamiento acostumbrado " (21), reafirma que la enfermedad venérea es una de las que la naturaleza y el origen son constantes (es decir que es una enfermedad específica). Posee pues, como lo afirmaba desde 1806 de todas estas enfermedades, un remedio específico: el mercurio.
Más lejos, dice que la analogía de la enfermedad venérea con otras enfermedades miasmáticas exantematosas, hace inferir, que sobreviene solamente la infección por medio de un contacto corporal. Añade que todas las enfermedades infecciosas tienen este carácter en común que, sobre la parte del cuerpo donde el veneno primero fue aplicado, ninguna alteración aunque es de golpe perceptible ocurriría sin que la inoculación hubiera podido efectuarse.
Asegura que, como la enfermedad venérea, la sarna, enseguida produce una contaminación, no solo local, si no que altera el interior del organismo hasta que sea totalmente infectado. La infección local que aparece en el punto de inoculación es, para él, sólo secundario a esta infección general. No vemos muy bien, a decir verdad, por qué la afección local se desarrolla hasta el punto de la inoculación del miasma. Para la enfermedad venérea, hace el mismo raciocinio. En el momento en el que la inoculación se efectúa el cuerpo vivo siente la presencia y la acción del veneno, y entonces la enfermedad no es simplemente local, si no que afecta a todo el organismo; el chancro se forma sólo cuando la enfermedad venérea completamente se desarrolló en el interior y cuando la naturaleza es oprimida así por la enfermedad interna. Según Hahnemann, el chancro impide estallar la enfermedad venérea guardándola de forma latente.
1817
Hahnemann introduce la tercera parte de su "Materia Médica Pura” por su " Examen de las fuentes de la materia médica ordinaria".
No niega todavía categóricamente que pueda existir, en el cuerpo humano enfermo, algo en que hay que incidir o que hay que resolver. No, sin embargo lejos de ello considera ficticios los casos de este género.
Según él, ciertas enfermedades " provienen de un miasma transmisible de una generación a otra como la sífilis " (22). Aunque no ignora la transmisión congénita de los miasmas, hace falta, creo, entender aquí una transmisión hereditaria porque, en su teoría de las enfermedades crónicas, sostendrá que los miasmas vivos crónicos se transmiten a través de generaciones múltiples.
Blog del homeópata, por y para la homeopatía y cuantos quieran compartir con nosotros sus experiencias y anhelos.
lunes, 14 de diciembre de 2009
lunes, 7 de diciembre de 2009
Historia de las concepciones patogénicas de Hahnemann
SEGUNDA PARTE: de 1795 a 1805
La hipótesis faro del miasma - animáculo - . La primera experiencia de inmunización preventiva por medio de un remedio a dosis muy mínimas. Los miasmas son inaccesibles con los sentidos. Las enfermedades estables: las enfermedades contagiosas agudas y crónicas a los miasmas específicos, y ciertas intoxicaciones.
1795
Antes de estudiar la segunda parte del " amigo de la salud ", examinaremos un artículo muy importante, desde punto de vista que nos ocupa, publicado el mismo año, pero que, según Ameke (1), habría sido escrito entre 1792 y 1794. En este artículo titulado "sobre las cortezas de leche ", cuenta la infección de sus niños por una enfermedad endémica en el pueblo donde permanecía entonces y llamada “cortezas de leche” (el carácter infeccioso de la afección, no nos permite saber si se trata de la llamada hoy, Costra láctea).
Esto, le permitió darse cuenta, que la enfermedad se transmitía por contacto. No pudo impedir la infección de sus niños a los que cura con un tratamiento local de Hepar Sulfuris. Supone pues, que la enfermedad es una enfermedad cutánea causada solamente por el contagio, y añade: " ¿ el contagio no tiene como miasma posiblemente todos los pequeños animáculos ? " (Gar kleine a Thierchen zum Miasm) (11). Distintamente, resulta pues aquí, que Hahnemann, desde 1795, asimila miasma y animáculo, a título por lo menos de hipótesis. Repetirá esta idea magistralmente en 1831.
Todavía estaba lejos de aplicar sobre toda enfermedad, un tratamiento por vía interna o de afirmar por lo menos, la supremacía.
EL AMIGO DE LA SALUD: 2ª PARTE (10)
Aquí todavía, Hahnemann admite la doctrina del contagio. Nombra a los agentes responsables del contagio: " Der Ansteckungszunder " (el agente que pone en marcha el contagio), "Ansteckungsmiasmen" (miasmas contagiosos), " der Zunder zu Seuchen " (el agente que pone en marcha las epidemias), "Pesthauch" (pestilencian exhalada) a propósito de la exhalación soltada por los presos, " animalische Gifte " y " thierische Gifte " (venenos animales). No habría que creer que entienda por esta última expresión, animáculo. Evidentemente, significa sólo un veneno exhalado por los animales. Si se refiere a " venenos animales llamados miasmas epidémicos (Seuchenmiasmen) ", dice en otro lugar que la exhalación de los presos degenera constantemente y se corrompe, y que el veneno animal debido al aire de las celdas demasiado estrechas, el aire que corrompe la respiración, se fija en gran cantidad sobre las paredes de las prisiones y degenera con tiempo en un “soplo pestífero”. Más lejos, evoca las moradas miserables donde se concentran, se estancan y se pudren las producciones animales soltadas por las exhalaciones y el aliento. Parece pues, que no tuviera aquí una concepción precisa de lo que es un miasma y sea totalmente impotente de precisarlo, sería cuestión de poco tiempo, si el miasma es engendrado en el interior o fuera del sujeto. Explicar y resolver tal problemática, no podía ser cosa fácil.
Los venenos pestíferos más asesinos son, según él, los que provienen de sustancias animales en su último estadio de putrefacción.
Así, como lugares de contagio, señala la lana y los cabellos a los cuales los miasmas contagiosos se unen más fácilmente, los trajes (ropas), la ropa blanca, las camas y hasta el dinero (plata), las cartas, los pelos de los animales, los lugares colectivos (paredes de prisiones, los de cabinas de barcos, salas de disección, escuelas públicas).
Como fuentes de los miasmas infecciosos, denuncia (revela), por supuesto, a los enfermos mismos, los pantanos y los fosos cuando se desecan, la descomposición de las sustancias animales, los cadáveres, a propósito de los cuales tiene en cuenta, que no ha sido establecido, cuántos años el agente que pone en marcha el contagio puede, sin perder su virulencia, quedar sujeto a los cadáveres enterrados, y que murieron de enfermedades malignas.
Contra todas estas fuentes de contagio, primitivas o secundarias, Hahnemann recomienda medios profilácticos juiciosos. Particularmente insiste en la circulación del aire y en la utilización de un calor de más de 100°R, el medio más eficaz de destruir los miasmas. La temperatura más elevada es la mejor y preconiza el agua hirviente y el fuego o, cuando esto no es posible, los humos de Sulphur.
¿Como enfermedades contagiosas, cita la viruela, el sarampión (melampiro silvestre), la escarlatina, el dolor maligno de garganta (¿difteria?), la fiebre miliar, muchas enfermedades de piel, y se pregunta si la tosferina forma parte de eso.
1796
El " ensayo sobre un nuevo principio " (Recogido en su traducción española en la obra: Escritos Menores, tomo I, (editado en 2003 por la Academia de Homeopatía de Asturias) explica Hahnemann su principio, según el cual “para descubrir las verdaderas propiedades medicamentosas de una sustancia en las afecciones crónicas, deberemos fijarnos en la enfermedad artificial particular que provoca habitualmente en el organismo, a fin de adaptarla a un estado patológico muy análogo que conviene combatir”. Al mismo tiempo, veremos como se confirma la siguiente proposición que confirma muchas analogías con la precedente, a saber: que para curar de forma radical determinados padecimientos crónicos, debemos buscar remedios que provoquen habitualmente en el organismo humano una enfermedad lo más análoga posible (46).
A propósito de la ipéca, Hahnemann evoca el esfuerzo de la naturaleza para eliminar los miasmas contagiosos hacia la piel, la ipéca favorece esta acción por estimulación reaccional (…y son transportados a la piel los miasmas de las enfermedades contagiosas…) (46).
1798
En su artículo " Algunas especies de fiebres continuas y remitentes " (12), recogido igualmente en su traducción española en la obra: Escritos Menores, tomo I, editado en 2003 por la Academia de Homeopatía de Asturias, sin embargo, hay una pequeña discrepancia en la fecha de publicación en el periódico Hufeland, que aquí se atribuye a 1797 (46). En él, se confirma la idea, de que en el caso de las fiebres epidémicas o esporádicas, el tratamiento en la gran mayoría de los casos, no necesita ser individualizado, es decir, que puede ser específico de la enfermedad nominal e idéntica entre todos los individuos. Para cada una de las tres fiebres esporádicas que Hahnemann describe, encuentra un remedio específico, el haba de San Ignacio, el opio, el alcanfor, pero éstos, en esta fecha, aún no tienen aparentemente, nada de propiamente homeopático.
1801
Hahnemann publica un opúsculo " Curación y preservación de la Fiebre escarlatina " (13) que representa una etapa muy importante de su pensamiento, porque prescribe para ello, por primera vez, dosis extremadamente mínimas aunque moleculares (1/5.000.000 de un grano de opio y 1/24.000.000 de un grano de jugo de belladonna).
Ya había sido demostrado que se podía prevenir una enfermedad infecciosa y contagiosa, las viruelas, introduciendo en el cuerpo el mismo poder de la enfermedad, la práctica, antigua en Asia pero reciente en Europa bajo la forma de la inoculación. Jenner acababa de publicar (en 1798 y no de 1796 como dije) los primeros resultados de su descubrimiento, la "vacunación", según el cual se podía prevenir contra las viruelas con la ayuda de un poder diferente pero con la ayuda de una enfermedad próxima.
Hahnemann evoca dos vías por las cuales ha dado preventivamente la belladonna. Pero es frecuente que reconstruya a posteriori sus pasos, estando seguro de que esta reconstrucción sea fiel. También, incluiré, desde mi punto de vista, la hipótesis del tercer progreso en el espíritu de Hahnemann.
Desde 1798, Hahnemann podía haberse informado de las experiencias (experimentos) de Jenner sobre la vacunación. En la cita de Jenner que reprodujimos (40), éste no veía ninguna contradicción entre los resultados de sus experiencias (experimentos) y el segundo principio fisiológico y terapéutico de Hunter. Jenner, suponía pues, que este principio pudiera aplicarse a enfermedades muy próximas, análogas o semejantes, y su reflexión confirmaba el principio de similitud al mismo tiempo que validaba su extensión a la profilaxis. Esta reflexión, figura en el tercer tratado de Jenner sobre las viruelas, entre las que hubo dos ediciones en la segunda mitad del año 1800. Hahnemann, podía pues, disponer de eso y haber leído esta observación de Jenner en los meses o semanas que precedía a su experiencia (experimento) con belladonna. Por esta conjunción de sus ideas con las de Hunter y de Jenner, Hahnemann tenía sólo que someter a un test el principio de similitud en la práctica preventiva. La sola diferencia notable consiste en que la materia “vacinígena” es surtida por el enfermo mismo y no por el mundo exterior, pero esta diferencia se reveló luego más práctica que teórica como lo será también entre material vivo y muerto.
Nada prueba que Hahnemann hubiera razonado así. Sin embargo, debemos subrayar el hecho notable, que no aparece en la lectura de la traducción francesa muy truncada, que Hahnemann, en su prefacio, explícitamente se refiere a la vacunación Jenneriana, sin embargo, no nombra a Jenner. Y establece una perfección paralela entre la vacunación y su experiencia (experimento) profiláctica con belladonna explicando que obedecen ellas ambas, a su nuevo principio, que es más general, y es por supuesto, el principio de similitud.
Penso atribuye el descubrimiento de que era posible vacunarle con material no vivo (puramente químico) a D.E. Salmon y J. Smith que, en 1886, demostraron que el agente muerto por el cólera de los pollos, vacunaba, como lo hacían los gérmenes vivos o atenuados. Si lo explicitado por Hahnemann es verdad, lo que se argumenta difícilmente dudoso, deberíamos atribuirle este descubrimiento desde 1800 o 1801 y además el de la posibilidad de vacunar con una sustancia no extraída del germen mismo, muerto o vivo, porque, hasta negando la acción de las dosis ultramoleculares, la dosis utilizada por Hahnemann es compatible con la teoría molecular. Todavía, podríamos negar que la belladonna, siendo diferente del agente de la enfermedad, pueda vacunar contra la escarlatina. No obstante, podemos hacer la hipótesis de que la belladonna contiene una estructura molecular, o de otro modo física, vecina de la del virus de la escarlatina, que permite esta acción preventiva homeopática.
Este artículo confirma la idea, pero matizándolo, que no es necesario individualizar el tratamiento en el caso de las enfermedades contagiosas. La elección del remedio puede a pesar de todo variar siguiendo:
- El estadio de la enfermedad
- El estado del organismo enfermo.
También, Hahnemann prescribe, con arreglo a las circunstancias, el opio y la ipéca. Varía la frecuencia de la toma y la dosis, porque el mismo remedio no tiene constantemente la misma eficacia, cuando circunstancias anexas intervienen (enfermedad concomitante, traumatismo físico o espiritual, epidemia muy violenta).
Desde 1795, Hahnemann afirmaba que la escarlatina era contagiosa. Precisa aquí, que posee en sumo grado esta funesta propiedad de comunicarse. Perfectamente determina las causas del contagio: unas compañías (frecuentaciones) demasiado estrechas de los enfermos o de las cosas que estuvieron en contacto con sus exhalaciones. En un caso que describe, acusa implícitamente a una colcha de lana de ser el agente del contagio.
Más importante es el hecho por el que se refiere dos veces a Plenciz (1705-1786), casi el solo autor al que cita, y a su obra superior “Opera medico-physica” de 1762, dando una referencia precisa del tercer tratado que se refiere a la escarlatina. Tiene pues, muy probablemente, como leída la obra, más aun, cuando cita abundantemente a Plenciz en 1808 en sus " Observaciones sobre la fiebre escarlatina " y de nuevo en el Organon. Entonces, la " historia general de las ciencias " (44) nos dice que " debemos a M.A. Plenciz una teoría importante de los gérmenes patógenos específicos; aunque muy pertinente, esta teoría no se apoyaba en ninguna prueba microscópica " (44). Según Barlety y Coury (2), Plenciz incrimina, al principio de las enfermedades diversas e infecciosas, un " germinal verminosum " específico. Según Penso, Plenciz atribuye la etiología de la escarlatina a "animáculos" con el sentido en que se entendía a Leeuwenhoek.
Sería muy interesante que un latinista estudie este tratado que pudo desempeñar un papel sobre Hahnemann en la génesis de su hipótesis sobre la naturaleza de los miasmas, cómo que consistía en animáculos, particularmente a propósito del cólera. Sin embargo, Hahnemann apenas se refiere a esta idea profética en su teoría general de los miasmas específicos, y en absoluto en cuanto a la escarlatina.
Las " reflexiones críticas sobre las tres maneras acreditadas de tratar las enfermedades " son importantes en lo que aportan, posiblemente bajo la influencia de Plenciz, ideas nuevas y precisas de Hahnemann. Supone en eso que existen unas enfermedades con sintomatología relativamente estable. Restringe el valor de la nosología a estos casos en que, además de las enfermedades contagiosas agudas y las patogenesias, comprenden ya dos de sus tres futuras enfermedades crónicas:
" Sin embargo, estas tentativas fueron felices, hasta en las manos de Vogel o en las manos de Wichmann, sólo tanto como tendían a hacer saber la marcha de algunas enfermedades epidémicas que a menudo reaparecían con caracteres bastante bien determinados, o afecciones endémicas que llevaban un sello de fijeza, o por fin enfermedades que provenían de una causa evidente (como los accidentes producidos por ciertos venenos, tales como el plomo y el vapor de carbón, o la infección por miasmas [que quedan bastante semejantes a si mismas] ' tal como la sífilis y la sarna), aunque, hasta en aquellos casos, se presentan diferencias que escapan de la descripción, que cambian a menudo completamente la cara de las cosas " (14).
Hace depender las enfermedades de su segunda clase, es decir dinámicas, de una "causa (14) inmaterial y dinámica " (unmaterieller, dynamischer Ursache) (la traducción francesa escribe por equivocación " causa material y dinámica " y del mismo modo se transcribió al español, en las traducciones efectuadas desde el francés).
Pretende que nombrar no aporta nada, que es fácil decir que la psora depende del miasma psorico (Krätzmiasm), la enfermedad venérea del miasma venéreo (venerischen Miasm), la viruela del miasma variólico (Pockenmiasm), la fiebre cuaternaria del aire de las ciénagas. Prosigue: " los miasmas mórbidos nos son totalmente desconocidos en su esencia íntima, tanto como las enfermedades mismas que los engendran. Su esencia íntima es totalmente inaccesible con nuestros sentidos " (14).
Un poco más lejos surge la idea de miasma crónico sin que Hahnemann utilice esta expresión, fórmula elíptica del traductor para abreviar un pasaje. Hahnemann exactamente habla del " miasma de la enfermedad periódica, más crónica que sea, que actúa con rigor en el estado endémico en el país de Lünebourg y de Brunschwig " (14). Designa esta enfermedad por el término inglés " Waterkulks " y el de "Wasserkolik" en alemán. No puedo decir de qué enfermedad se trata.
La hipótesis faro del miasma - animáculo - . La primera experiencia de inmunización preventiva por medio de un remedio a dosis muy mínimas. Los miasmas son inaccesibles con los sentidos. Las enfermedades estables: las enfermedades contagiosas agudas y crónicas a los miasmas específicos, y ciertas intoxicaciones.
1795
Antes de estudiar la segunda parte del " amigo de la salud ", examinaremos un artículo muy importante, desde punto de vista que nos ocupa, publicado el mismo año, pero que, según Ameke (1), habría sido escrito entre 1792 y 1794. En este artículo titulado "sobre las cortezas de leche ", cuenta la infección de sus niños por una enfermedad endémica en el pueblo donde permanecía entonces y llamada “cortezas de leche” (el carácter infeccioso de la afección, no nos permite saber si se trata de la llamada hoy, Costra láctea).
Esto, le permitió darse cuenta, que la enfermedad se transmitía por contacto. No pudo impedir la infección de sus niños a los que cura con un tratamiento local de Hepar Sulfuris. Supone pues, que la enfermedad es una enfermedad cutánea causada solamente por el contagio, y añade: " ¿ el contagio no tiene como miasma posiblemente todos los pequeños animáculos ? " (Gar kleine a Thierchen zum Miasm) (11). Distintamente, resulta pues aquí, que Hahnemann, desde 1795, asimila miasma y animáculo, a título por lo menos de hipótesis. Repetirá esta idea magistralmente en 1831.
Todavía estaba lejos de aplicar sobre toda enfermedad, un tratamiento por vía interna o de afirmar por lo menos, la supremacía.
EL AMIGO DE LA SALUD: 2ª PARTE (10)
Aquí todavía, Hahnemann admite la doctrina del contagio. Nombra a los agentes responsables del contagio: " Der Ansteckungszunder " (el agente que pone en marcha el contagio), "Ansteckungsmiasmen" (miasmas contagiosos), " der Zunder zu Seuchen " (el agente que pone en marcha las epidemias), "Pesthauch" (pestilencian exhalada) a propósito de la exhalación soltada por los presos, " animalische Gifte " y " thierische Gifte " (venenos animales). No habría que creer que entienda por esta última expresión, animáculo. Evidentemente, significa sólo un veneno exhalado por los animales. Si se refiere a " venenos animales llamados miasmas epidémicos (Seuchenmiasmen) ", dice en otro lugar que la exhalación de los presos degenera constantemente y se corrompe, y que el veneno animal debido al aire de las celdas demasiado estrechas, el aire que corrompe la respiración, se fija en gran cantidad sobre las paredes de las prisiones y degenera con tiempo en un “soplo pestífero”. Más lejos, evoca las moradas miserables donde se concentran, se estancan y se pudren las producciones animales soltadas por las exhalaciones y el aliento. Parece pues, que no tuviera aquí una concepción precisa de lo que es un miasma y sea totalmente impotente de precisarlo, sería cuestión de poco tiempo, si el miasma es engendrado en el interior o fuera del sujeto. Explicar y resolver tal problemática, no podía ser cosa fácil.
Los venenos pestíferos más asesinos son, según él, los que provienen de sustancias animales en su último estadio de putrefacción.
Así, como lugares de contagio, señala la lana y los cabellos a los cuales los miasmas contagiosos se unen más fácilmente, los trajes (ropas), la ropa blanca, las camas y hasta el dinero (plata), las cartas, los pelos de los animales, los lugares colectivos (paredes de prisiones, los de cabinas de barcos, salas de disección, escuelas públicas).
Como fuentes de los miasmas infecciosos, denuncia (revela), por supuesto, a los enfermos mismos, los pantanos y los fosos cuando se desecan, la descomposición de las sustancias animales, los cadáveres, a propósito de los cuales tiene en cuenta, que no ha sido establecido, cuántos años el agente que pone en marcha el contagio puede, sin perder su virulencia, quedar sujeto a los cadáveres enterrados, y que murieron de enfermedades malignas.
Contra todas estas fuentes de contagio, primitivas o secundarias, Hahnemann recomienda medios profilácticos juiciosos. Particularmente insiste en la circulación del aire y en la utilización de un calor de más de 100°R, el medio más eficaz de destruir los miasmas. La temperatura más elevada es la mejor y preconiza el agua hirviente y el fuego o, cuando esto no es posible, los humos de Sulphur.
¿Como enfermedades contagiosas, cita la viruela, el sarampión (melampiro silvestre), la escarlatina, el dolor maligno de garganta (¿difteria?), la fiebre miliar, muchas enfermedades de piel, y se pregunta si la tosferina forma parte de eso.
1796
El " ensayo sobre un nuevo principio " (Recogido en su traducción española en la obra: Escritos Menores, tomo I, (editado en 2003 por la Academia de Homeopatía de Asturias) explica Hahnemann su principio, según el cual “para descubrir las verdaderas propiedades medicamentosas de una sustancia en las afecciones crónicas, deberemos fijarnos en la enfermedad artificial particular que provoca habitualmente en el organismo, a fin de adaptarla a un estado patológico muy análogo que conviene combatir”. Al mismo tiempo, veremos como se confirma la siguiente proposición que confirma muchas analogías con la precedente, a saber: que para curar de forma radical determinados padecimientos crónicos, debemos buscar remedios que provoquen habitualmente en el organismo humano una enfermedad lo más análoga posible (46).
A propósito de la ipéca, Hahnemann evoca el esfuerzo de la naturaleza para eliminar los miasmas contagiosos hacia la piel, la ipéca favorece esta acción por estimulación reaccional (…y son transportados a la piel los miasmas de las enfermedades contagiosas…) (46).
1798
En su artículo " Algunas especies de fiebres continuas y remitentes " (12), recogido igualmente en su traducción española en la obra: Escritos Menores, tomo I, editado en 2003 por la Academia de Homeopatía de Asturias, sin embargo, hay una pequeña discrepancia en la fecha de publicación en el periódico Hufeland, que aquí se atribuye a 1797 (46). En él, se confirma la idea, de que en el caso de las fiebres epidémicas o esporádicas, el tratamiento en la gran mayoría de los casos, no necesita ser individualizado, es decir, que puede ser específico de la enfermedad nominal e idéntica entre todos los individuos. Para cada una de las tres fiebres esporádicas que Hahnemann describe, encuentra un remedio específico, el haba de San Ignacio, el opio, el alcanfor, pero éstos, en esta fecha, aún no tienen aparentemente, nada de propiamente homeopático.
1801
Hahnemann publica un opúsculo " Curación y preservación de la Fiebre escarlatina " (13) que representa una etapa muy importante de su pensamiento, porque prescribe para ello, por primera vez, dosis extremadamente mínimas aunque moleculares (1/5.000.000 de un grano de opio y 1/24.000.000 de un grano de jugo de belladonna).
Ya había sido demostrado que se podía prevenir una enfermedad infecciosa y contagiosa, las viruelas, introduciendo en el cuerpo el mismo poder de la enfermedad, la práctica, antigua en Asia pero reciente en Europa bajo la forma de la inoculación. Jenner acababa de publicar (en 1798 y no de 1796 como dije) los primeros resultados de su descubrimiento, la "vacunación", según el cual se podía prevenir contra las viruelas con la ayuda de un poder diferente pero con la ayuda de una enfermedad próxima.
Hahnemann evoca dos vías por las cuales ha dado preventivamente la belladonna. Pero es frecuente que reconstruya a posteriori sus pasos, estando seguro de que esta reconstrucción sea fiel. También, incluiré, desde mi punto de vista, la hipótesis del tercer progreso en el espíritu de Hahnemann.
Desde 1798, Hahnemann podía haberse informado de las experiencias (experimentos) de Jenner sobre la vacunación. En la cita de Jenner que reprodujimos (40), éste no veía ninguna contradicción entre los resultados de sus experiencias (experimentos) y el segundo principio fisiológico y terapéutico de Hunter. Jenner, suponía pues, que este principio pudiera aplicarse a enfermedades muy próximas, análogas o semejantes, y su reflexión confirmaba el principio de similitud al mismo tiempo que validaba su extensión a la profilaxis. Esta reflexión, figura en el tercer tratado de Jenner sobre las viruelas, entre las que hubo dos ediciones en la segunda mitad del año 1800. Hahnemann, podía pues, disponer de eso y haber leído esta observación de Jenner en los meses o semanas que precedía a su experiencia (experimento) con belladonna. Por esta conjunción de sus ideas con las de Hunter y de Jenner, Hahnemann tenía sólo que someter a un test el principio de similitud en la práctica preventiva. La sola diferencia notable consiste en que la materia “vacinígena” es surtida por el enfermo mismo y no por el mundo exterior, pero esta diferencia se reveló luego más práctica que teórica como lo será también entre material vivo y muerto.
Nada prueba que Hahnemann hubiera razonado así. Sin embargo, debemos subrayar el hecho notable, que no aparece en la lectura de la traducción francesa muy truncada, que Hahnemann, en su prefacio, explícitamente se refiere a la vacunación Jenneriana, sin embargo, no nombra a Jenner. Y establece una perfección paralela entre la vacunación y su experiencia (experimento) profiláctica con belladonna explicando que obedecen ellas ambas, a su nuevo principio, que es más general, y es por supuesto, el principio de similitud.
Penso atribuye el descubrimiento de que era posible vacunarle con material no vivo (puramente químico) a D.E. Salmon y J. Smith que, en 1886, demostraron que el agente muerto por el cólera de los pollos, vacunaba, como lo hacían los gérmenes vivos o atenuados. Si lo explicitado por Hahnemann es verdad, lo que se argumenta difícilmente dudoso, deberíamos atribuirle este descubrimiento desde 1800 o 1801 y además el de la posibilidad de vacunar con una sustancia no extraída del germen mismo, muerto o vivo, porque, hasta negando la acción de las dosis ultramoleculares, la dosis utilizada por Hahnemann es compatible con la teoría molecular. Todavía, podríamos negar que la belladonna, siendo diferente del agente de la enfermedad, pueda vacunar contra la escarlatina. No obstante, podemos hacer la hipótesis de que la belladonna contiene una estructura molecular, o de otro modo física, vecina de la del virus de la escarlatina, que permite esta acción preventiva homeopática.
Este artículo confirma la idea, pero matizándolo, que no es necesario individualizar el tratamiento en el caso de las enfermedades contagiosas. La elección del remedio puede a pesar de todo variar siguiendo:
- El estadio de la enfermedad
- El estado del organismo enfermo.
También, Hahnemann prescribe, con arreglo a las circunstancias, el opio y la ipéca. Varía la frecuencia de la toma y la dosis, porque el mismo remedio no tiene constantemente la misma eficacia, cuando circunstancias anexas intervienen (enfermedad concomitante, traumatismo físico o espiritual, epidemia muy violenta).
Desde 1795, Hahnemann afirmaba que la escarlatina era contagiosa. Precisa aquí, que posee en sumo grado esta funesta propiedad de comunicarse. Perfectamente determina las causas del contagio: unas compañías (frecuentaciones) demasiado estrechas de los enfermos o de las cosas que estuvieron en contacto con sus exhalaciones. En un caso que describe, acusa implícitamente a una colcha de lana de ser el agente del contagio.
Más importante es el hecho por el que se refiere dos veces a Plenciz (1705-1786), casi el solo autor al que cita, y a su obra superior “Opera medico-physica” de 1762, dando una referencia precisa del tercer tratado que se refiere a la escarlatina. Tiene pues, muy probablemente, como leída la obra, más aun, cuando cita abundantemente a Plenciz en 1808 en sus " Observaciones sobre la fiebre escarlatina " y de nuevo en el Organon. Entonces, la " historia general de las ciencias " (44) nos dice que " debemos a M.A. Plenciz una teoría importante de los gérmenes patógenos específicos; aunque muy pertinente, esta teoría no se apoyaba en ninguna prueba microscópica " (44). Según Barlety y Coury (2), Plenciz incrimina, al principio de las enfermedades diversas e infecciosas, un " germinal verminosum " específico. Según Penso, Plenciz atribuye la etiología de la escarlatina a "animáculos" con el sentido en que se entendía a Leeuwenhoek.
Sería muy interesante que un latinista estudie este tratado que pudo desempeñar un papel sobre Hahnemann en la génesis de su hipótesis sobre la naturaleza de los miasmas, cómo que consistía en animáculos, particularmente a propósito del cólera. Sin embargo, Hahnemann apenas se refiere a esta idea profética en su teoría general de los miasmas específicos, y en absoluto en cuanto a la escarlatina.
Las " reflexiones críticas sobre las tres maneras acreditadas de tratar las enfermedades " son importantes en lo que aportan, posiblemente bajo la influencia de Plenciz, ideas nuevas y precisas de Hahnemann. Supone en eso que existen unas enfermedades con sintomatología relativamente estable. Restringe el valor de la nosología a estos casos en que, además de las enfermedades contagiosas agudas y las patogenesias, comprenden ya dos de sus tres futuras enfermedades crónicas:
" Sin embargo, estas tentativas fueron felices, hasta en las manos de Vogel o en las manos de Wichmann, sólo tanto como tendían a hacer saber la marcha de algunas enfermedades epidémicas que a menudo reaparecían con caracteres bastante bien determinados, o afecciones endémicas que llevaban un sello de fijeza, o por fin enfermedades que provenían de una causa evidente (como los accidentes producidos por ciertos venenos, tales como el plomo y el vapor de carbón, o la infección por miasmas [que quedan bastante semejantes a si mismas] ' tal como la sífilis y la sarna), aunque, hasta en aquellos casos, se presentan diferencias que escapan de la descripción, que cambian a menudo completamente la cara de las cosas " (14).
Hace depender las enfermedades de su segunda clase, es decir dinámicas, de una "causa (14) inmaterial y dinámica " (unmaterieller, dynamischer Ursache) (la traducción francesa escribe por equivocación " causa material y dinámica " y del mismo modo se transcribió al español, en las traducciones efectuadas desde el francés).
Pretende que nombrar no aporta nada, que es fácil decir que la psora depende del miasma psorico (Krätzmiasm), la enfermedad venérea del miasma venéreo (venerischen Miasm), la viruela del miasma variólico (Pockenmiasm), la fiebre cuaternaria del aire de las ciénagas. Prosigue: " los miasmas mórbidos nos son totalmente desconocidos en su esencia íntima, tanto como las enfermedades mismas que los engendran. Su esencia íntima es totalmente inaccesible con nuestros sentidos " (14).
Un poco más lejos surge la idea de miasma crónico sin que Hahnemann utilice esta expresión, fórmula elíptica del traductor para abreviar un pasaje. Hahnemann exactamente habla del " miasma de la enfermedad periódica, más crónica que sea, que actúa con rigor en el estado endémico en el país de Lünebourg y de Brunschwig " (14). Designa esta enfermedad por el término inglés " Waterkulks " y el de "Wasserkolik" en alemán. No puedo decir de qué enfermedad se trata.
jueves, 10 de septiembre de 2009
La Gripe A.
La viróloga Pilar León Rega autora de numerosas publicaciones ha elaborado una magnífica presentación sobre la nueva gripe. Me parece muy interesante y formativa.
La podéis ver y descargar en Calameo http://es.calameo.com/read/0000287656c75a57225bb y en Slideshare (cortesía de David Pérez)
Destacaría el análisis de la experiencia del invierno austral y en particular de Australia, (no se como evitar que sea redundante) pero también los datos disponibles de España y otros países.
* Es un virus diferente (ver detalles de su composición en la propia presentación)
* Su virulencia es más baja que el estacional
* Los agoreros que especulan con mutaciones y aumentos de virulencia son eso, vulgares especuladores sin fundamento científico. Una lectura rigurosa de los datos disponibles de la pandemia de 1918 desmontan la leyenda urbana de una “segunda vuelta” más virulenta.
* Dado que el subtipo H1N1 fué el predominante hasta el año 57, y la primera infección gripal que sufrimos en la vida nos confiere cierta inmunidad frente al mismo subtipo, esta gripe afecta mayoritariamente a menores de 50 años. (en el año 1977 hubo una pandemia de H1N1 llamada gripe rusa, que afectó a menores de 25 años)
* El virus desplaza a los otros virus de la gripe, de manera que no se ha dado un efecto sumatorio: gripe estacional+gripe pandémica.
* La incidencia de gripe en Australia ha sido superior a la de la temporada pasada, pero no mayor que la de 2007 o 2003, por ejemplo.
* Lógicamente, si la incidencia es la misma que en la gripe estacional y los mayores de 50 tienen una razonable inmunidad, la incidencia en adultos jóvenes y niños es mayor.
* Posiblemente el virus nuevo es igual de virulento que la gripe estacional, pero afecta a personas mas fuertes y menos vulnerables, con lo cual las tasas de morbilidad, complicaciones y mortalidad son menores.
lunes, 25 de mayo de 2009
Historia de las concepciones patogénicas I.
Historia de las concepciones patogénicas
Infecciosas de Hahnemann
Basado en un texto del Dr. P. PINET (París), por el Dr. Francisco Javier Ramos Alija.
Lo que comenzó simplemente como una traducción de un artículo del Dr. P. Pinet, bajo la dirección del Dr. J. Baur, aparecido en “Cuadernos del grupo Hahnemanniano del Dr. P. Schmidt, nº 2, serie 29 de 1992 y titulado “Historia de las concepciones patogenéticas infecciosas de Hahnemann” me hizo cavilar al respecto y, formulándome con espíritu crítico ciertas preguntas, me llevó a indagar en la bibliografía que el Dr. Pinet, muy amablemente, puso a nuestro alcance. De ese primer acercamiento, sin ningún otro ánimo primario que reproducir al castellano lo allí vertido, me obligó en cierto modo, dada mi disposición, a trabajar el texto añadiendo de mi repertorio otras bibliografías que, desde mi humilde punto de vista, son parte esencial en el desarrollo de lo expuesto. De este modo, tenemos la fortuna actual de la reciente aparición de la traducción de la primera edición del Órganon al español lo que supone, en cierto modo, una gran ventaja sobre las investigaciones previas del Dr. Pinet, que se hicieron sobre una segunda edición en francés y comparada con una misma edición alemana. Este matiz, que puede parecer poco trascendente, es sin embargo de una valía extraordinaria y se da a conocer en el texto que sigue.
Además aparecen aportaciones en el “terreno miasmático”, aportaciones que no son propias y que pertenecen al Dr. Giampietro y a su escuela en España (a la que tengo el honor de pertenecer), la Academia de Homeopatía de Asturias. Son aportaciones de un mayúsculo interés, dado que ofrecen una perspectiva en algunos casos apartada, en otros olvidada, y la mayor parte de las veces, simplemente despreciada, en esencia por ser desconocida… Y de esto, ¡cuánto sabemos los médicos homeópatas!
Otras referencias se basan en textos, algunos no publicados, de mi maestro el Dr. Emilio Morales. Son partes y esencias de mi formación de las que no puedo ni me quiero “escaquear”, pues son parte de mí, y desde ahora de aquel o aquella, paciente lector o lectora, que quiera embeberse de lo aquí escrito.
Se utilizan textos alemanes por el Dr. Pinet, que no discuto, al contrario, tomo al pie de la letra, dado mi total desconocimiento de esa lengua.
El Dr. Pinet vuelve a trazar en este artículo, casi completamente, y a partir de los textos alemanes originales, la historia de las ideas de Hahnemann relativas a las enfermedades infecciosas. El sentido común no permitía en aquella época poner de manifiesto que estas enfermedades "infecciosas" fueran debidas a microorganismos contagiosos. Pero hay un conocimiento que precede al conocimiento del sentido común y Hahnemann anticipó la idea de que existían unos “animálculos” extremadamente pequeños y específicos al principio de las enfermedades "miasmáticas". Así se distinguió de todos los médicos contemporáneos y se reveló mucho más perspicaz que algunos sabios muy famosos y hasta muy posteriores . En el plano filosófico, abordaremos alguna de las debilidades del Dr. Hahnemann.
PRIMERA PARTE: de 1777 a 1794.
De 1777 a 1794: El veneno venéreo único transmitido por contagio - el Primer desarrollo de dos tesis constantes de Hahnemann: el carácter contagioso de las enfermedades epidémicas, y la inmunidad activa progresiva contra los agentes contagiosos u otras sustancias.
Estudiaremos las concepciones de la patogenia infecciosa de Hahnemann en orden cronológico porque es el más apto para poner en evidencia la evolución de sus ideas. Leímos casi todas las obras del fundador de la homeopatía y nos esforzamos por reencontrar los términos y los conceptos alemanes que utilizó. Para establecer el lugar que Hahnemann ocupa en la historia de los microbios, esencialmente nos basaremos en la obra de Penso, " La conquista del mundo invisible; parásitos y microbios a través de los siglos " (1ª ed. francesa revisada y aumentada 1981) (37), que contiene una masa notable y muy interesante de documentación. No adoptamos sin embargo las posiciones filosóficas del autor que, en el cierto momento, hace una profesión de fe positivista al invocar a Comte.
Si con Hume (1711-1776) y Kant (1724-1804) el positivismo es muy fuerte filosóficamente, reposa en una crítica aguda de la noción de causalidad, se vuelve mucho más discutible y hasta perjudicial en Comte y sus adeptos. Así es, como Comte y sus discípulos recusaron teorías científicas fecundas, como por ejemplo, el atomismo y la teoría celular, las calificaron con desprecio de metafísicas.
Nos parece completamente característico que Penso, a propósito de Fracastor, plantea la hipótesis que éste podía haber construido un microscopio y observado, gracias a él, “las pequeñas partículas” que le habrían dado, supone, la idea del origen de los contagios. ¡Como si fuera necesario ver, observar las cosas, para poder concebirlas y formarse la idea! Los primeros microscopios aparecieron hacia 1615 (según Taton (44)) pues posteriormente Fracastor, no podía haberse servido de un microscopio que, de todo modo, habría sido muy poco poderoso para revelar un germen cualquiera. ¡No! Fracastor solamente abstrajo la idea de partículas vivas, los “seminaria contagionis” de las observaciones epidemiológicas numerosas en su época.
1777
Recordemos que Nugent formuló perfectamente la idea de enfermedades específicas, a propósito de las enfermedades epidémicas, que casi atacan al mismo tiempo " gran número de personas de diferentes sexos, de constituciones, de maneras de vivir y de edades muy diferentes " y " que las coge totalmente precisamente en las mismas partes y de la misma manera, a pesar de la diferencia prodigiosa que debe encontrarse en varias consideraciones entre todas estas personas " (36). Esto se aplica, según él, a los venenos y a casi todos los demás agentes exteriores. Pues, probablemente, incluye allí, como Hahnemann, los agentes medicamentosos. Hahnemann repetirá la misma teoría restringiendo estas especies mórbidas (idénticas entre todos los individuos) las enfermedades epidémicas, las patogenesias, y las enfermedades crónicas.
1786
Los extractos que dan Ameke y Haehl del tratado sobre el arsénico de Hahnemann no nos aportan ninguna información sobre nuestro objeto de estudio. Observemos, a pesar de todo, que cita allí la obra maestra, del fundador de la epidemiología, del Fracastor: "de contagione y contagionis morbis y curatione". Pero no sabría decir si Hahnemann leyó la obra o se trata de una referencia de segunda mano.
1789
La " Instrucción para los cirujanos sobre las enfermedades venéreas " (7, 8) abastece el primer desarrollo de las ideas de Hahnemann sobre los venenos mórbidos, aquellos a los que presume contagiosos (reconocidos hoy como microorganismos). Así como ya lo dijimos (38), Hahnemann está influido por las ideas de Hunter. También, algunos matices acerca de sus ideas sobre los venenos contagiosos son idénticos a los de Hunter. Examinaremos los cinco puntos esenciales siguientes.
La doctrina del contagio
Hahnemann la adopta para todas las enfermedades venéreas. Sostiene que la blenorragia es contagiosa (§ 53, § 258), contagio que se efectúa en general a nivel de los órganos genitales (§ 258) después de un coito impuro (§ 260). Observemos, que invocando a J. Andrée, repite la noción de grado de un contagio. El contagio puede ser más ligero y los sujetos menos contaminados (§ 265).
La naturaleza del veneno venéreo
Vale más utilizar el término veneno porque Hahnemann emplea la palabra Gift que significa veneno y no virus (Virus en alemán). La palabra virus, a la cual recurren los traductores franceses e ingleses, tiene connotación moderna y un sentido preciso para nosotros, y el riesgo es pues prestarle a Hahnemann, falsa e insidiosamente, una representación que es extraña para él. Es un error grosero, pero clásico de “chapar” conceptos o términos modernos sobre representaciones más antiguas. Jamás desafiaremos bastante este peligro que pervierte fatalmente la interpretación de los textos.
En el primer parágrafo, Hahnemann comprueba la naturaleza oscura y enigmática del veneno venéreo. En el siguiente, dice que su carácter más exacto es crecer ilimitado en cuanto es comunicado con el cuerpo (sífilis constitucional) sin que las fuerzas vitales puedan impedirlo, a diferencia de la inmensa mayoría de otras enfermedades.
Apoyándose estrechamente en las búsquedas prácticas de Hunter y totalmente adoptando los resultados, afirma que los venenos de la gonorrea y del chancro son idénticos a pesar de la apariencia por muy diferentes que sean estas enfermedades (§ 7). Esto se basa en la experiencia de Hunter de que el poder de la blenorragia, puede engendrar un chancro y el de los chancros la blenorragia, el aspecto clínico variado depende sólo de la naturaleza de la superficie. A saber (§ 8):
- Una superficie secretante privada de epidermis produce la gonorrea,
- Una superficie recubierta con una epidermis engendra un chancro.
Esta experiencia célebre de Hunter nos inspira una reflexión epistemológica. En efecto, no podemos decir que Hunter, observó mal. Los hechos que observó eran verdad. Hasta no podemos decir que interpretó mal las observaciones. La sensibilidad lo engañó aquí. Es la homogeneidad aparente o la identidad del poder chancroso y blenorrágico quién lo indujo al error. Esto nos confirma en la idea, sostenida por Bachelard, que la " primera observación " a menudo representa un obstáculo epistemológico. La percepción o el conocimiento no interrogado finalmente, bloquea el progreso de la ciencia. Una respuesta absoluta a una cuestión es siempre un obstáculo epistemológico eliminando el interrogatorio.
Por cierto, Hunter había repetido la experiencia muchas veces pero, ¿dónde debía parar la experimentación?, no habría dejado de percibirse de que la experiencia a veces era suspendida. Pero es más bien el defecto de análisis conceptual, es decir la ausencia de una distinción entre ambos agentes infecciosos de ambas enfermedades contenidos en el poder de aspecto uniforme, lo que engañó a Hunter. Sus observaciones verdaderas no impedían otra interpretación posible. Vemos allí, un ejemplo de los límites de la observación y del papel complejo y aleatorio de las ideas preconcebidas en la interpretación de los fenómenos. Esto tiene un alcance general y podemos predecir que el conocimiento de otros objetos que componen nuestro mundo, un análisis más fino de la realidad, nos harán concebir el mundo y la realidad de otro modo al de hoy.
El veneno tiene propiedades específicas (§ 8). Es el mismo veneno que, al principio, ' va a producir la sífilis secundaria o constitucional penetrando en el organismo, pero, tan pronto como una porción del veneno penetra en el torrente circulatorio (tritt nur ein kleiner Theil ihrer Materle in den Kreislauf), cambia de naturaleza (§ 9, § 412) y no puede más que provocar la gonorrea y el chancro (§ 9). Hahnemann exactamente sigue allí todavía las ideas de Hunter.
En una nota de § 278, Hahnemann emplea la expresión de veneno latente (versteckte Gift) que deduce que el mercurio no actúa, sino que el veneno venéreo, es quién desarrolló su virulencia en plena luz, porque afirma que el mercurio jamás impide la aparición y el desarrollo de la sífilis constitucional sino que le cura o le atenúa cuando existe. Sin embargo, simultáneamente, discute esta noción de veneno latente sustentando que el veneno despliega toda su potencia tanto en el chancro idiopático como en la úlcera secundaria (de la enfermedad constitucional). Justifica esto, diciendo que el mercurio soluble, cuando desarrolló una fiebre mercurial (enfermedad general), está en mejores condiciones de curar un chancro (enfermedad local) que todo tratamiento externo. La idea subyacente, que también es de Hunter, es que una enfermedad general, en este caso la fiebre mercurial, puede curar o mejorar una enfermedad local.
En el § 47, también sostiene que el veneno de la gonorrea es activo desde el contagio.
Añadamos enseguida que la doctrina del contagio no es incompatible con el origen endógeno de la materia contagiosa. Así como la vimos, los venenos mórbidos virulentos son, para Hunter, unos venenos animales (es decir producidos por los animales) pero quienes se distinguen de venenos naturales animales en lo que suponen siempre una acción mórbida (endógena) del cuerpo. Diríamos hoy que, según Hunter, eran capaces de formarse espontáneamente, es decir no por una acción que es limpia de ellos. Vemos cómo la patología de Hunter, si está fundada sobre una aportación exógena de la materia contagiosa, esencialmente es una patología del terreno. Hahnemann adopta las mismas teorías.
Acabaremos por la cuestión debatida todavía recientemente (30, 31) de saber si, para Hahnemann, el veneno venéreo es material o inmaterial. Aunque, creo, que explícitamente no habla de veneno material, todo deja suponer que lo considera tal.
En el § 17, describe el derrame gonorreico como algo húmedo, semejante a agua mezclada con leche. De hecho, este derrame no equivale al veneno ya que añade que el derrame se alivia lavando el veneno y que existen unas blenorragias secas sin derrame. Precisa por otra parte que este derrame es debido a un aumento de la secreción de las glándulas por un efecto de previsión de la naturaleza ya que, por este medio, el veneno se encuentra atenuado y arrastrado. En los §§ 18 y 41, emplea la expresión " materia gonorreica " (Trippermaterie). En el § 42, habla de "materia infecciosa " (ansteckende Materie).
Por otra parte, en el § 289, se refiere a la experiencia de Swédiaur repetida por Harrisson según el cual la inoculación de un “poder reciente de chancro” mezclado con mercurio jamás pudo producir chancro ni sífilis general. Esta experiencia habría podido hacerle escoger un cierto modo de acción del mercurio, tiene que saber de la destrucción directa del veneno venéreo por el mercurio. Volveremos allá.
El papel respectivo de la constitución y del veneno en la enfermedad
Ya dijimos sobre eso algunas palabras. La mayoría de las veces, exactamente repite las ideas de Hunter. El terreno (la constitución) desempeña el papel más importante.
La razón de las modificaciones diversas que presenta la enfermedad venérea, las diferencias que existen entre los efectos de los diferentes chancros, la gonorrea, los bubones, etc., reside en las disposiciones diversas del organismo, porque le parece que el veneno es siempre de la misma naturaleza y parece raramente más dulce o más activo (§ 265). Contra ciertos autores, asegura que la gravedad de la gonorrea no es debida a la naturaleza más mala del veneno, sino a la mala constitución y sobre todo a la irritabilidad nerviosa enfermiza (§ 100). Son los individuos cuya constitución es débil, los sujetos a las enfermedades nerviosas, a los espasmos, a las inflamaciones violentas, los que están expuestos a las blenorragias más graves (§ 99).
Así, para Hahnemann, hay otras blenorragias contagiosas además de la blenorragia ordinaria y venérea, que son las de naturaleza gotosa, escrofulosa u otra, y que se curan muy fácilmente (§ 51). Existe también, una gonorrea producida por el onanismo, tan tenaz como la gonorrea venérea (§ 128). Se distinguirían difícilmente de la leucorrea venérea si, para éste, no se tuviera la noción de su contagio limpio y, para otras, informaciones sobre las constituciones de los enfermos (§ 128). Parece pues, que Hahnemann, subestima el papel directo del agente venéreo en provecho de la constitución.
Admite, sin embargo, una diferencia posible de calidad del veneno. En el § 369, sostiene que el veneno (chancroso o gonorreico), si tiene una actividad más grande (o movilidad), podrá provocar un atascamiento de varios ganglios a la vez. El ejemplo que muestra, atribuye esta diferencia de actividad a circunstancias anexas (manera de vivir, etc…). También, en el § 42, cree, contra Hunter, que existen diferentes grados del veneno venéreo (verschiedener Grade de Gifts) y que hay allí, además otros miasmas. Se pregunta por ejemplo, si puede ser indiferente inocular las viruelas con la materia de una viruela benigna o con la de los niños que habrían cedido a ello.
Prosigue con el ejemplo de una fiebre nerviosa. Su interpretación es difícil. La traducción francesa me parece errónea. Parece sobre entender que el miasma de la misma epidemia (pues idéntico al principio) podía sufrir modificaciones diversas bajo el efecto de las condiciones exteriores (y tampoco solamente internas, constitucionales, como en el caso de Hunter), en este caso el lugar donde se habita. Esto, hacía muy diferente la expresión de la enfermedad que, sin embargo, guardaría un carácter específico (pero diferente) expresándose idénticamente entre todos los individuos tocados por el miasma tan modificado y transmitido por contagio.
Todavía anotemos que, para él, como para Hunter, existen supuraciones de buena naturaleza (§ 356).
La acción del mercurio sobre el veneno venéreo
Insiste mucho en la hipótesis, preferida por Hunter, por la que el mercurio cura actuando sobre la constitución, provocando una modificación específica del organismo, que Hahnemann nombra como fiebre mercurial (§§ 289, 387, 388, 477, 633). No obstante, parece que esta acción sobre la constitución se diferencia en Hahnemann de la de Hunter (§§ 387, 633), porque allí, dónde Hunter habla solamente de irritación, Hahnemann invoca una fiebre mercurial (§§ 144, 194, 287, 289).
Hahnemann no excluye totalmente una acción puramente química de neutralización directa del veneno por el mercurio (§§ 289, 633), sino que discute fuertemente esta acción química y local, por acción simple de contacto (§§ 386, 391, 477). De nuevo, privilegia el papel de la constitución.
Terminemos el análisis de esta obra observando que Hahnemann perfectamente admite en aquella época la absorción del veneno venéreo en el organismo (directamente por los vasos linfáticos o accesoriamente a un tratamiento simpático (distracción). Esto se tiene que subrayar porque luego casi negará siempre la acción interna de los venenos.
1792
En este año aparece la primera parte de su opúsculo, " El amigo de la salud " (9), no traducido al francés, una de las obras más interesantes de Hahnemann.
Esta parte se presenta con un estudio sobre la hidrofobia y ya vimos su importancia. Volveremos especialmente más tarde sobre esta cuestión. Entre los artículos que componen la continuación del tratado, tres son importantes para nuestro objeto de estudio:
-" El visitador del enfermo " ,
-" La protección contra la infección en las enfermedades epidémicas " ,
- " Cosas que estropean (minan) el aire ",
Porque tratan epidemias, dos temas son esenciales.
1. La doctrina del contagio
Defiende la doctrina de la contagiosidad de las fiebres que se difunden entre las poblaciones contra algunos de sus colegas que, dice, se esforzaron por probar lo contrario, lo que muestra que hasta el contagio estaba lejos de ser generalmente admitido. Lo considera muy probable y estima que, de todo modo, vale más considerarlos contagiosas.
Las expresiones de las que se sirve para designar lo que es responsable de los contagios son: " die ansteckende a Dünsten gefährlicher Fieber und kontagiöser Krankheiten " (las exhalaciones contagiosas de las fiebres peligrosas y de las enfermedades contagiosas), "die Ansteckungsmaterien" (materias contagiosas), " die gifitigen Dünste " (vapores envenenados), " der Zunder der Ansteckung " (el agente que pone en marcha el contagio), " das Miasm (Krankheitsdunst) " (el miasma (exhalación mórbida)), " der ansteckende a Zunder der Miasmen " (el agente contagioso de los miasmas), " das Krankheit verbreitende Miasm " (miasma que propaga una enfermedad), y por fin " die feinen Ansteckungsdünste " (exhalaciones sutiles contagiosas).
Declara, que las exhalaciones contagiosas son tan sutiles, que la química jamás fue capaz de someterlas al análisis y abastecer un antídoto contra ellas (a diferencia de los vapores envenenados de los que cada una, sostiene, tiene con toda probabilidad su propio antídoto). Así niega que estas exhalaciones puedan ser debilitadas, ser neutralizadas o hechas inofensivas por fumigaciones de la habitación del enfermo, las cuales dispensan desdichadamente ésta renovación del aire del cuarto por medio de corrientes de aire repetidas y sólo eficaces según él. Anuncia que la naturaleza esencial de estas exhalaciones contagiosas es completamente desconocida y no es perceptible con nuestros sentidos.
Negando los antídotos específicos, hace falta, según él, contentarse con medios profilácticos generales. Analiza finalmente las condiciones del contagio y da consejos profilácticos numerosos y juiciosos.
2. La inmunidad activa
Es un tema que Hahnemann repetirá a lo largo de su vida. Asegura que la costumbre es tener un protector contra muchos peligros y lo ilustra con ejemplos múltiples, sobre todo profesionales. Los hombres, sostiene, pueden acostumbrarse gradualmente a las exhalaciones de las enfermedades más infecciosas, haciéndose allí, en el curso del tiempo, completamente insensibles, es un hecho que los nervios se hacen insensibles por el grado de impresión del miasma. El tema de la inmunidad, aunque aquí precediendo la vacunación Jenneriana, no era nuevo ya que la inoculación variólica se practicaba en Occidente desde cerca de 1720. Hahnemann observa, por otra parte que se puede con mucha dificultad tener las viruelas dos veces, y defenderá la vacunación Jenneriana. En consecuencia, el médico y la enfermera, que deben sólo visitar a los enfermos, aunque estén expuestos a la infección, lo serán mucho menos mediante ciertas precauciones que Hahnemann indica pertinentemente. Ya conecta otra vez los sistemas nerviosos e inmunitarios lo que la ciencia, creo, estableció sólo totalmente recientemente. Hasta precisa que los nervios quedan durante un tiempo considerable, a menudo durante años, insensibles en algún grado a la misma suerte de enfermedad, aunque no tengamos durante todo este tiempo la oportunidad de ver a pacientes afectados de esta enfermedad, como los nervios, dice, estuvimos empeñados en mantener este estado de no susceptibilidad específica, que gradualmente desaparece pero más lentamente que lo supondríamos.
Así, como fuentes de contagio, indica aquí las ropas, que son capaces de transportar la materia contagiosa.
A propósito del concepto de miasma, señalaremos que, según la obra de Penso, existe desde la Antigüedad, entre los griegos el "miasmata ", pero para designar, no una materia o un ser que vive y contagia, se propaga de individuo a individuo, pero cambios del aire provocados por otras causas naturales y particularmente cosmo-telúricas, tales como terremotos, inundaciones, eclipses, pasos de cometa, que lo transformaban en fluido portador de contagio. Los miasmas designaban también los efluvios de los pantanos. Resulta, sin embargo, que los griegos habían divisado que una comunicación inter -humanos, era posible (por ejemplo Tucídides). Observemos, según Penso, que Diemerbroek (1608-1674) y Bartholin (1616-1680) utilizan el término griego ” miasmata ", y sobre todo que F. Hoffmann (1660-1742) habla de ”miasmata putrida multiplicativa”.
Infecciosas de Hahnemann
Basado en un texto del Dr. P. PINET (París), por el Dr. Francisco Javier Ramos Alija.
Lo que comenzó simplemente como una traducción de un artículo del Dr. P. Pinet, bajo la dirección del Dr. J. Baur, aparecido en “Cuadernos del grupo Hahnemanniano del Dr. P. Schmidt, nº 2, serie 29 de 1992 y titulado “Historia de las concepciones patogenéticas infecciosas de Hahnemann” me hizo cavilar al respecto y, formulándome con espíritu crítico ciertas preguntas, me llevó a indagar en la bibliografía que el Dr. Pinet, muy amablemente, puso a nuestro alcance. De ese primer acercamiento, sin ningún otro ánimo primario que reproducir al castellano lo allí vertido, me obligó en cierto modo, dada mi disposición, a trabajar el texto añadiendo de mi repertorio otras bibliografías que, desde mi humilde punto de vista, son parte esencial en el desarrollo de lo expuesto. De este modo, tenemos la fortuna actual de la reciente aparición de la traducción de la primera edición del Órganon al español lo que supone, en cierto modo, una gran ventaja sobre las investigaciones previas del Dr. Pinet, que se hicieron sobre una segunda edición en francés y comparada con una misma edición alemana. Este matiz, que puede parecer poco trascendente, es sin embargo de una valía extraordinaria y se da a conocer en el texto que sigue.
Además aparecen aportaciones en el “terreno miasmático”, aportaciones que no son propias y que pertenecen al Dr. Giampietro y a su escuela en España (a la que tengo el honor de pertenecer), la Academia de Homeopatía de Asturias. Son aportaciones de un mayúsculo interés, dado que ofrecen una perspectiva en algunos casos apartada, en otros olvidada, y la mayor parte de las veces, simplemente despreciada, en esencia por ser desconocida… Y de esto, ¡cuánto sabemos los médicos homeópatas!
Otras referencias se basan en textos, algunos no publicados, de mi maestro el Dr. Emilio Morales. Son partes y esencias de mi formación de las que no puedo ni me quiero “escaquear”, pues son parte de mí, y desde ahora de aquel o aquella, paciente lector o lectora, que quiera embeberse de lo aquí escrito.
Se utilizan textos alemanes por el Dr. Pinet, que no discuto, al contrario, tomo al pie de la letra, dado mi total desconocimiento de esa lengua.
El Dr. Pinet vuelve a trazar en este artículo, casi completamente, y a partir de los textos alemanes originales, la historia de las ideas de Hahnemann relativas a las enfermedades infecciosas. El sentido común no permitía en aquella época poner de manifiesto que estas enfermedades "infecciosas" fueran debidas a microorganismos contagiosos. Pero hay un conocimiento que precede al conocimiento del sentido común y Hahnemann anticipó la idea de que existían unos “animálculos” extremadamente pequeños y específicos al principio de las enfermedades "miasmáticas". Así se distinguió de todos los médicos contemporáneos y se reveló mucho más perspicaz que algunos sabios muy famosos y hasta muy posteriores . En el plano filosófico, abordaremos alguna de las debilidades del Dr. Hahnemann.
PRIMERA PARTE: de 1777 a 1794.
De 1777 a 1794: El veneno venéreo único transmitido por contagio - el Primer desarrollo de dos tesis constantes de Hahnemann: el carácter contagioso de las enfermedades epidémicas, y la inmunidad activa progresiva contra los agentes contagiosos u otras sustancias.
Estudiaremos las concepciones de la patogenia infecciosa de Hahnemann en orden cronológico porque es el más apto para poner en evidencia la evolución de sus ideas. Leímos casi todas las obras del fundador de la homeopatía y nos esforzamos por reencontrar los términos y los conceptos alemanes que utilizó. Para establecer el lugar que Hahnemann ocupa en la historia de los microbios, esencialmente nos basaremos en la obra de Penso, " La conquista del mundo invisible; parásitos y microbios a través de los siglos " (1ª ed. francesa revisada y aumentada 1981) (37), que contiene una masa notable y muy interesante de documentación. No adoptamos sin embargo las posiciones filosóficas del autor que, en el cierto momento, hace una profesión de fe positivista al invocar a Comte.
Si con Hume (1711-1776) y Kant (1724-1804) el positivismo es muy fuerte filosóficamente, reposa en una crítica aguda de la noción de causalidad, se vuelve mucho más discutible y hasta perjudicial en Comte y sus adeptos. Así es, como Comte y sus discípulos recusaron teorías científicas fecundas, como por ejemplo, el atomismo y la teoría celular, las calificaron con desprecio de metafísicas.
Nos parece completamente característico que Penso, a propósito de Fracastor, plantea la hipótesis que éste podía haber construido un microscopio y observado, gracias a él, “las pequeñas partículas” que le habrían dado, supone, la idea del origen de los contagios. ¡Como si fuera necesario ver, observar las cosas, para poder concebirlas y formarse la idea! Los primeros microscopios aparecieron hacia 1615 (según Taton (44)) pues posteriormente Fracastor, no podía haberse servido de un microscopio que, de todo modo, habría sido muy poco poderoso para revelar un germen cualquiera. ¡No! Fracastor solamente abstrajo la idea de partículas vivas, los “seminaria contagionis” de las observaciones epidemiológicas numerosas en su época.
1777
Recordemos que Nugent formuló perfectamente la idea de enfermedades específicas, a propósito de las enfermedades epidémicas, que casi atacan al mismo tiempo " gran número de personas de diferentes sexos, de constituciones, de maneras de vivir y de edades muy diferentes " y " que las coge totalmente precisamente en las mismas partes y de la misma manera, a pesar de la diferencia prodigiosa que debe encontrarse en varias consideraciones entre todas estas personas " (36). Esto se aplica, según él, a los venenos y a casi todos los demás agentes exteriores. Pues, probablemente, incluye allí, como Hahnemann, los agentes medicamentosos. Hahnemann repetirá la misma teoría restringiendo estas especies mórbidas (idénticas entre todos los individuos) las enfermedades epidémicas, las patogenesias, y las enfermedades crónicas.
1786
Los extractos que dan Ameke y Haehl del tratado sobre el arsénico de Hahnemann no nos aportan ninguna información sobre nuestro objeto de estudio. Observemos, a pesar de todo, que cita allí la obra maestra, del fundador de la epidemiología, del Fracastor: "de contagione y contagionis morbis y curatione". Pero no sabría decir si Hahnemann leyó la obra o se trata de una referencia de segunda mano.
1789
La " Instrucción para los cirujanos sobre las enfermedades venéreas " (7, 8) abastece el primer desarrollo de las ideas de Hahnemann sobre los venenos mórbidos, aquellos a los que presume contagiosos (reconocidos hoy como microorganismos). Así como ya lo dijimos (38), Hahnemann está influido por las ideas de Hunter. También, algunos matices acerca de sus ideas sobre los venenos contagiosos son idénticos a los de Hunter. Examinaremos los cinco puntos esenciales siguientes.
La doctrina del contagio
Hahnemann la adopta para todas las enfermedades venéreas. Sostiene que la blenorragia es contagiosa (§ 53, § 258), contagio que se efectúa en general a nivel de los órganos genitales (§ 258) después de un coito impuro (§ 260). Observemos, que invocando a J. Andrée, repite la noción de grado de un contagio. El contagio puede ser más ligero y los sujetos menos contaminados (§ 265).
La naturaleza del veneno venéreo
Vale más utilizar el término veneno porque Hahnemann emplea la palabra Gift que significa veneno y no virus (Virus en alemán). La palabra virus, a la cual recurren los traductores franceses e ingleses, tiene connotación moderna y un sentido preciso para nosotros, y el riesgo es pues prestarle a Hahnemann, falsa e insidiosamente, una representación que es extraña para él. Es un error grosero, pero clásico de “chapar” conceptos o términos modernos sobre representaciones más antiguas. Jamás desafiaremos bastante este peligro que pervierte fatalmente la interpretación de los textos.
En el primer parágrafo, Hahnemann comprueba la naturaleza oscura y enigmática del veneno venéreo. En el siguiente, dice que su carácter más exacto es crecer ilimitado en cuanto es comunicado con el cuerpo (sífilis constitucional) sin que las fuerzas vitales puedan impedirlo, a diferencia de la inmensa mayoría de otras enfermedades.
Apoyándose estrechamente en las búsquedas prácticas de Hunter y totalmente adoptando los resultados, afirma que los venenos de la gonorrea y del chancro son idénticos a pesar de la apariencia por muy diferentes que sean estas enfermedades (§ 7). Esto se basa en la experiencia de Hunter de que el poder de la blenorragia, puede engendrar un chancro y el de los chancros la blenorragia, el aspecto clínico variado depende sólo de la naturaleza de la superficie. A saber (§ 8):
- Una superficie secretante privada de epidermis produce la gonorrea,
- Una superficie recubierta con una epidermis engendra un chancro.
Esta experiencia célebre de Hunter nos inspira una reflexión epistemológica. En efecto, no podemos decir que Hunter, observó mal. Los hechos que observó eran verdad. Hasta no podemos decir que interpretó mal las observaciones. La sensibilidad lo engañó aquí. Es la homogeneidad aparente o la identidad del poder chancroso y blenorrágico quién lo indujo al error. Esto nos confirma en la idea, sostenida por Bachelard, que la " primera observación " a menudo representa un obstáculo epistemológico. La percepción o el conocimiento no interrogado finalmente, bloquea el progreso de la ciencia. Una respuesta absoluta a una cuestión es siempre un obstáculo epistemológico eliminando el interrogatorio.
Por cierto, Hunter había repetido la experiencia muchas veces pero, ¿dónde debía parar la experimentación?, no habría dejado de percibirse de que la experiencia a veces era suspendida. Pero es más bien el defecto de análisis conceptual, es decir la ausencia de una distinción entre ambos agentes infecciosos de ambas enfermedades contenidos en el poder de aspecto uniforme, lo que engañó a Hunter. Sus observaciones verdaderas no impedían otra interpretación posible. Vemos allí, un ejemplo de los límites de la observación y del papel complejo y aleatorio de las ideas preconcebidas en la interpretación de los fenómenos. Esto tiene un alcance general y podemos predecir que el conocimiento de otros objetos que componen nuestro mundo, un análisis más fino de la realidad, nos harán concebir el mundo y la realidad de otro modo al de hoy.
El veneno tiene propiedades específicas (§ 8). Es el mismo veneno que, al principio, ' va a producir la sífilis secundaria o constitucional penetrando en el organismo, pero, tan pronto como una porción del veneno penetra en el torrente circulatorio (tritt nur ein kleiner Theil ihrer Materle in den Kreislauf), cambia de naturaleza (§ 9, § 412) y no puede más que provocar la gonorrea y el chancro (§ 9). Hahnemann exactamente sigue allí todavía las ideas de Hunter.
En una nota de § 278, Hahnemann emplea la expresión de veneno latente (versteckte Gift) que deduce que el mercurio no actúa, sino que el veneno venéreo, es quién desarrolló su virulencia en plena luz, porque afirma que el mercurio jamás impide la aparición y el desarrollo de la sífilis constitucional sino que le cura o le atenúa cuando existe. Sin embargo, simultáneamente, discute esta noción de veneno latente sustentando que el veneno despliega toda su potencia tanto en el chancro idiopático como en la úlcera secundaria (de la enfermedad constitucional). Justifica esto, diciendo que el mercurio soluble, cuando desarrolló una fiebre mercurial (enfermedad general), está en mejores condiciones de curar un chancro (enfermedad local) que todo tratamiento externo. La idea subyacente, que también es de Hunter, es que una enfermedad general, en este caso la fiebre mercurial, puede curar o mejorar una enfermedad local.
En el § 47, también sostiene que el veneno de la gonorrea es activo desde el contagio.
Añadamos enseguida que la doctrina del contagio no es incompatible con el origen endógeno de la materia contagiosa. Así como la vimos, los venenos mórbidos virulentos son, para Hunter, unos venenos animales (es decir producidos por los animales) pero quienes se distinguen de venenos naturales animales en lo que suponen siempre una acción mórbida (endógena) del cuerpo. Diríamos hoy que, según Hunter, eran capaces de formarse espontáneamente, es decir no por una acción que es limpia de ellos. Vemos cómo la patología de Hunter, si está fundada sobre una aportación exógena de la materia contagiosa, esencialmente es una patología del terreno. Hahnemann adopta las mismas teorías.
Acabaremos por la cuestión debatida todavía recientemente (30, 31) de saber si, para Hahnemann, el veneno venéreo es material o inmaterial. Aunque, creo, que explícitamente no habla de veneno material, todo deja suponer que lo considera tal.
En el § 17, describe el derrame gonorreico como algo húmedo, semejante a agua mezclada con leche. De hecho, este derrame no equivale al veneno ya que añade que el derrame se alivia lavando el veneno y que existen unas blenorragias secas sin derrame. Precisa por otra parte que este derrame es debido a un aumento de la secreción de las glándulas por un efecto de previsión de la naturaleza ya que, por este medio, el veneno se encuentra atenuado y arrastrado. En los §§ 18 y 41, emplea la expresión " materia gonorreica " (Trippermaterie). En el § 42, habla de "materia infecciosa " (ansteckende Materie).
Por otra parte, en el § 289, se refiere a la experiencia de Swédiaur repetida por Harrisson según el cual la inoculación de un “poder reciente de chancro” mezclado con mercurio jamás pudo producir chancro ni sífilis general. Esta experiencia habría podido hacerle escoger un cierto modo de acción del mercurio, tiene que saber de la destrucción directa del veneno venéreo por el mercurio. Volveremos allá.
El papel respectivo de la constitución y del veneno en la enfermedad
Ya dijimos sobre eso algunas palabras. La mayoría de las veces, exactamente repite las ideas de Hunter. El terreno (la constitución) desempeña el papel más importante.
La razón de las modificaciones diversas que presenta la enfermedad venérea, las diferencias que existen entre los efectos de los diferentes chancros, la gonorrea, los bubones, etc., reside en las disposiciones diversas del organismo, porque le parece que el veneno es siempre de la misma naturaleza y parece raramente más dulce o más activo (§ 265). Contra ciertos autores, asegura que la gravedad de la gonorrea no es debida a la naturaleza más mala del veneno, sino a la mala constitución y sobre todo a la irritabilidad nerviosa enfermiza (§ 100). Son los individuos cuya constitución es débil, los sujetos a las enfermedades nerviosas, a los espasmos, a las inflamaciones violentas, los que están expuestos a las blenorragias más graves (§ 99).
Así, para Hahnemann, hay otras blenorragias contagiosas además de la blenorragia ordinaria y venérea, que son las de naturaleza gotosa, escrofulosa u otra, y que se curan muy fácilmente (§ 51). Existe también, una gonorrea producida por el onanismo, tan tenaz como la gonorrea venérea (§ 128). Se distinguirían difícilmente de la leucorrea venérea si, para éste, no se tuviera la noción de su contagio limpio y, para otras, informaciones sobre las constituciones de los enfermos (§ 128). Parece pues, que Hahnemann, subestima el papel directo del agente venéreo en provecho de la constitución.
Admite, sin embargo, una diferencia posible de calidad del veneno. En el § 369, sostiene que el veneno (chancroso o gonorreico), si tiene una actividad más grande (o movilidad), podrá provocar un atascamiento de varios ganglios a la vez. El ejemplo que muestra, atribuye esta diferencia de actividad a circunstancias anexas (manera de vivir, etc…). También, en el § 42, cree, contra Hunter, que existen diferentes grados del veneno venéreo (verschiedener Grade de Gifts) y que hay allí, además otros miasmas. Se pregunta por ejemplo, si puede ser indiferente inocular las viruelas con la materia de una viruela benigna o con la de los niños que habrían cedido a ello.
Prosigue con el ejemplo de una fiebre nerviosa. Su interpretación es difícil. La traducción francesa me parece errónea. Parece sobre entender que el miasma de la misma epidemia (pues idéntico al principio) podía sufrir modificaciones diversas bajo el efecto de las condiciones exteriores (y tampoco solamente internas, constitucionales, como en el caso de Hunter), en este caso el lugar donde se habita. Esto, hacía muy diferente la expresión de la enfermedad que, sin embargo, guardaría un carácter específico (pero diferente) expresándose idénticamente entre todos los individuos tocados por el miasma tan modificado y transmitido por contagio.
Todavía anotemos que, para él, como para Hunter, existen supuraciones de buena naturaleza (§ 356).
La acción del mercurio sobre el veneno venéreo
Insiste mucho en la hipótesis, preferida por Hunter, por la que el mercurio cura actuando sobre la constitución, provocando una modificación específica del organismo, que Hahnemann nombra como fiebre mercurial (§§ 289, 387, 388, 477, 633). No obstante, parece que esta acción sobre la constitución se diferencia en Hahnemann de la de Hunter (§§ 387, 633), porque allí, dónde Hunter habla solamente de irritación, Hahnemann invoca una fiebre mercurial (§§ 144, 194, 287, 289).
Hahnemann no excluye totalmente una acción puramente química de neutralización directa del veneno por el mercurio (§§ 289, 633), sino que discute fuertemente esta acción química y local, por acción simple de contacto (§§ 386, 391, 477). De nuevo, privilegia el papel de la constitución.
Terminemos el análisis de esta obra observando que Hahnemann perfectamente admite en aquella época la absorción del veneno venéreo en el organismo (directamente por los vasos linfáticos o accesoriamente a un tratamiento simpático (distracción). Esto se tiene que subrayar porque luego casi negará siempre la acción interna de los venenos.
1792
En este año aparece la primera parte de su opúsculo, " El amigo de la salud " (9), no traducido al francés, una de las obras más interesantes de Hahnemann.
Esta parte se presenta con un estudio sobre la hidrofobia y ya vimos su importancia. Volveremos especialmente más tarde sobre esta cuestión. Entre los artículos que componen la continuación del tratado, tres son importantes para nuestro objeto de estudio:
-" El visitador del enfermo " ,
-" La protección contra la infección en las enfermedades epidémicas " ,
- " Cosas que estropean (minan) el aire ",
Porque tratan epidemias, dos temas son esenciales.
1. La doctrina del contagio
Defiende la doctrina de la contagiosidad de las fiebres que se difunden entre las poblaciones contra algunos de sus colegas que, dice, se esforzaron por probar lo contrario, lo que muestra que hasta el contagio estaba lejos de ser generalmente admitido. Lo considera muy probable y estima que, de todo modo, vale más considerarlos contagiosas.
Las expresiones de las que se sirve para designar lo que es responsable de los contagios son: " die ansteckende a Dünsten gefährlicher Fieber und kontagiöser Krankheiten " (las exhalaciones contagiosas de las fiebres peligrosas y de las enfermedades contagiosas), "die Ansteckungsmaterien" (materias contagiosas), " die gifitigen Dünste " (vapores envenenados), " der Zunder der Ansteckung " (el agente que pone en marcha el contagio), " das Miasm (Krankheitsdunst) " (el miasma (exhalación mórbida)), " der ansteckende a Zunder der Miasmen " (el agente contagioso de los miasmas), " das Krankheit verbreitende Miasm " (miasma que propaga una enfermedad), y por fin " die feinen Ansteckungsdünste " (exhalaciones sutiles contagiosas).
Declara, que las exhalaciones contagiosas son tan sutiles, que la química jamás fue capaz de someterlas al análisis y abastecer un antídoto contra ellas (a diferencia de los vapores envenenados de los que cada una, sostiene, tiene con toda probabilidad su propio antídoto). Así niega que estas exhalaciones puedan ser debilitadas, ser neutralizadas o hechas inofensivas por fumigaciones de la habitación del enfermo, las cuales dispensan desdichadamente ésta renovación del aire del cuarto por medio de corrientes de aire repetidas y sólo eficaces según él. Anuncia que la naturaleza esencial de estas exhalaciones contagiosas es completamente desconocida y no es perceptible con nuestros sentidos.
Negando los antídotos específicos, hace falta, según él, contentarse con medios profilácticos generales. Analiza finalmente las condiciones del contagio y da consejos profilácticos numerosos y juiciosos.
2. La inmunidad activa
Es un tema que Hahnemann repetirá a lo largo de su vida. Asegura que la costumbre es tener un protector contra muchos peligros y lo ilustra con ejemplos múltiples, sobre todo profesionales. Los hombres, sostiene, pueden acostumbrarse gradualmente a las exhalaciones de las enfermedades más infecciosas, haciéndose allí, en el curso del tiempo, completamente insensibles, es un hecho que los nervios se hacen insensibles por el grado de impresión del miasma. El tema de la inmunidad, aunque aquí precediendo la vacunación Jenneriana, no era nuevo ya que la inoculación variólica se practicaba en Occidente desde cerca de 1720. Hahnemann observa, por otra parte que se puede con mucha dificultad tener las viruelas dos veces, y defenderá la vacunación Jenneriana. En consecuencia, el médico y la enfermera, que deben sólo visitar a los enfermos, aunque estén expuestos a la infección, lo serán mucho menos mediante ciertas precauciones que Hahnemann indica pertinentemente. Ya conecta otra vez los sistemas nerviosos e inmunitarios lo que la ciencia, creo, estableció sólo totalmente recientemente. Hasta precisa que los nervios quedan durante un tiempo considerable, a menudo durante años, insensibles en algún grado a la misma suerte de enfermedad, aunque no tengamos durante todo este tiempo la oportunidad de ver a pacientes afectados de esta enfermedad, como los nervios, dice, estuvimos empeñados en mantener este estado de no susceptibilidad específica, que gradualmente desaparece pero más lentamente que lo supondríamos.
Así, como fuentes de contagio, indica aquí las ropas, que son capaces de transportar la materia contagiosa.
A propósito del concepto de miasma, señalaremos que, según la obra de Penso, existe desde la Antigüedad, entre los griegos el "miasmata ", pero para designar, no una materia o un ser que vive y contagia, se propaga de individuo a individuo, pero cambios del aire provocados por otras causas naturales y particularmente cosmo-telúricas, tales como terremotos, inundaciones, eclipses, pasos de cometa, que lo transformaban en fluido portador de contagio. Los miasmas designaban también los efluvios de los pantanos. Resulta, sin embargo, que los griegos habían divisado que una comunicación inter -humanos, era posible (por ejemplo Tucídides). Observemos, según Penso, que Diemerbroek (1608-1674) y Bartholin (1616-1680) utilizan el término griego ” miasmata ", y sobre todo que F. Hoffmann (1660-1742) habla de ”miasmata putrida multiplicativa”.
martes, 5 de mayo de 2009
SEMIOLOGÍA HOMEOPATICA DE LOS DOLORES INTESTINALES.
Terapéutica Homeopática Práctica, THP).
Por el Dr. Robert Séror
SEMIOLOGÍA HOMEOPATICA DE LOS DOLORES INTESTINALES.
LOS DIEZ PRINCIPALES REMEDIOS DE LOS DOLORES INTESTINALES.
Por el Dr. Sr. Fortier-Bernoville.
Traducción al castellano: Francisco Javier Ramos Alija, Octubre 2007.
Doctor Fortier-Bernoville (1896-1939)
Estos son los remedios: Acónito, Belladona, Chamomilla, Bryonia, China, Colocynthis, Magnesia phosphorica, Dioscorea, Nux vomica y Veratrum álbum; prácticamente todos vegetales, salvo un producto mineral: el fosfato de magnesia.
Acónito
Cólicos que sobrevienen después de haberse enfriado, por un tiempo seco y frío, después de exposición a un viento seco y frío. Vientre tenso y caliente, y muy sensible al tacto. El enfermo se agita sin cesar, no sabe cómo ponerse para tener un poco de alivio. Es ansioso, tiene miedo a morir. Su piel está seca y caliente. La ausencia de sudores caracteriza Acónito.
Puede existir al mismo tiempo de la diarrea, las heces verdes como hierbas picadas o las espinacas. A veces también sensación de quemadura en la región umbilical.
La fiebre es frecuente, sobreviniendo precipitadamente, siendo elevada, con pulso fuerte, lleno y tenso, saltando, y sed viva de agua fría.
Belladonna
Cólicos violentos y espasmódicos, con sensación como si los intestinos fueran apretados (ceñidos) entre las manos. Vientre distendido y muy sensible al tacto (palpación). La ropa de la cama no puede ser sostenida (soportada); el menor movimiento en la cama es muy doloroso. Cara roja, piel caliente y sudorosa. El sujeto está muy derrotado.
En la palpación, el abdomen está a menudo caliente, la fiebre es frecuente por otra parte, el pulso amplio y que salta, pero menos y más depresible que en Acónito. En Belladonna, los dolores son mucho más espasmódicos, “crampoides” (como en Colocynthis, Magnesia phosphorica, Cuprum).
Como Chamomilla, Belladonna a menudo está indicado en los cólicos de los niños que sobrevienen en el momento de la dentición. Si hay fiebre, el delirio es posible; el sujeto procura escaparse de su cama. Pero en los casos acostumbrados y benignos el abatimiento es un signo mucho más frecuente y característico.
Chamomilla.
Cólicos generalmente flatulentos, con distensión abdominal, extremadamente vivos, acompañándose de sensación de abrazo en la región del ombligo. A menudo sobrevienen después de una cólera, o en el adulto irritable, cuyo hígado agotado y enturbiado en sus funciones se volverá pronto insuficiente, o más a menudo todavía en el niño, especialmente en el momento de la dentición. Las mejillas están rojas y calientes, o bien una sola mejilla está roja, la otra pálida y fría. Los sudores calientes son frecuentes. El niño se vuelve irritable, caprichoso, colérico, y quiere ser llevado sin cesar en los brazos de su madre o de su nodriza.
Los cólicos pueden acompañarse de heces ácueas, viscosas, fétidas, heterogéneas y verduscas, o bien que dan la impresión de una mezcla de espinacas y de huevos revueltos.
Agravación general por el viento, por el tiempo caliente y por la noche. Pero el calor mejora los dolores del vientre.
Bryonia.
Cólicos después de haberse enfriado, después de un cambio de tiempo brusco, o después de haber tomado bebidas frías por tener calor. Extrema sensibilidad de todo el vientre. Los dolores son punzantes y agravados por el menor movimiento, por la presión más ligera; se mejoran acostándose sobre el vientre, porque la presión fuerte mejora.
Sed violenta de agua fría, de grandes cantidades a la vez, poco frecuentemente repetidas.
A menudo existen una gran sensibilidad de la pared abdominal, ésta que se agrava por el contacto, se mejora por la presión fuerte y profunda. Puede existir un dolor punzante y localizado en un punto preciso (apendicitis por ejemplo). Bryonia ataca electivamente las serosas, el peritoneo tanto como las serosas articulares o la pleura.
China.
Cólicos flatulentos, sobreviniendo sobre todo en verano por tiempo caliente y después de haber comido fruta. El vientre aparece distendido por los gases, tanto que el enfermo cree que va a estallar, no siente alivio por los eructos y los gases.
Dolores agravados por el menor tacto (palpación), o por la menor corriente de aire sobre el vientre, mejorados por la presión fuerte y plegándose en dos. Hipersensibilidad del sujeto, no sólo física (aire, tacto, contacto) pero también mental; el sujeto está irritado, irritable nervioso, aunque agotado. China conviene los cólicos acompañados de diarrea amarillenta, líquida, viscosa y muy agotadora (la diarrea sin dolor, con estos mismos caracteres, es más característico sin embargo todavía de este remedio).
Colocynthis.
Cólicos muy agudos, obligando al enfermo a plegarse en dos, cualquier otra posición se le hace insoportable. Cada paroxismo es acompañado por agitación general y por un escalofrío que va del abdomen y sube hasta la cabeza.
A menudo los cólicos sobrevienen con ocasión de un arranque de cólera (Chamomilla) especialmente en los pacientes con afección hepática.
El espasmo es una gran característica de este remedio, también en Belladonna, Cuprum, Magnesia phosphorica. Puede ser intenso a nivel del intestino donde el enfermo tiene la sensación que una mano que aprieta fuertemente o retuerce sus intestinos, o que piedras ruedan en el vientre y van a hacerle estallar.
Calambres en las pantorrillas pueden coexistir con los cólicos. Éstos mejoran no sólo por la presión y doblándose, también por el calor. Al contrario, el frío agrava. Colocynthis particularmente conviene los cólicos que sobrevienen precipitadamente en montaña después de haberse enfriado.
La diarrea puede existir pero puede también estar ausente, al ser más frecuentes los cólicos secos. La emisión de heces o de gas mejora también al sujeto.
Magnesia phosphorica.
Lo mismo que Colocynthis, este producto presenta cólicos flatulentos que obligan al enfermo a plegarse en dos; mejora por la presión fuerte, la fricción, el calor acompañados por emisión de gas sin que esto pueda mejorar el sujeto.
Sensación de plenitud del abdomen, obligando a aflojar ropas, a caminar un poco, para evacuar gases.
Cólicos ventosos y secos; la diarrea es rara. Estos cólicos son bastante frecuentes en el niño. Agravación por el frío, el tacto (palpación) y por la noche. La mejoría por el calor es uno de los signos principales.
Este remedio se emparenta mucho con Colocynthis; el fosfato de magnesia que es por otra parte un constituyente mineral importante de la coloquíntida.
Dioscorea.
Cólicos como por cuchilladas en la región del bajo vientre. Borborigmos, gorgoteos y emisión de muchos gases. El dolor irradia a la espalda, al pecho, a los brazos; mejora por la marcha, y sobre todo volcándose para atrás, agrava al plegarse en dos. (Esta modalidad es inversa de la de Colocynthis.)
A menudo los dolores aparecen en puntos muy localizados (Kali bichromicum, Oxalic acid). Dioscorea es a menudo indicada en el cólico hepático, como ya estudiamos.
La diarrea puede existir, amarillenta, peor por la mañana, y seguida por un gran agotamiento. Pero a menudo falta.
Agravación por la tarde y por la noche, y estando acostado. Mejora caminando un poco, al aire libre, y por la presión.
Nux vomica.
Cólicos con distensión flatulenta del abdomen, contracción intestinal provocada por el paso por el tubo digestivo de alimentos irritantes (alcohol, café, vino, especias, salsas picantes).
Cólicos provocados por el abuso de estimulantes o de drogas medicamentosas y de purgantes.
Nux vomica particularmente conviene a los dolores intestinales acompañados por hinchazón de vientre, por agrios, por vómitos de gusto agrio en la boca y de lengua muy amarillenta en la parte posterior, todo síntoma que sobreviene al día siguiente de una comida demasiado copiosa, con abuso de alcohol, de especias, de vino, café, tabaco.
En estos casos la diarrea es posible, sobre todo después del abuso de purgantes, o después de estas comidas demasiado copiosas, pero el estreñimiento es más acostumbrado y más frecuente, de heces difíciles, con necesidades y esfuerzos ineficaces.
Veratrum álbum.
Este remedio tiene que reservar para los casos de cólicos atroces y graves y extremadamente intensos, con distensión y gran sensibilidad del centro a la presión, dolor tan violento como causa el desfallecimiento, con sudores fríos sobre la frente. Los cólicos son a menudo provocados por cambios bruscos de temperatura exterior, del calor al frío. Veratrum álbum es un remedio maravilloso de todos los estados coleriformes (cólera verdadero o cólera asiático, cólera infantil, etc.).
El sujeto sufre terriblemente, el sufrimiento se acompaña de palpitaciones y de malestar cardiaco: con sensación como si le fuera a saltar. En el momento de defecar tiene sudores fríos, sobre todo en la cara. Después de defecar está agotado, su pulso es rápido, pero débil e irregular, siente un frío intenso de todo el cuerpo.
Al examen, el vientre es sensible a la presión. La diarrea es ácuea, muy copiosa, evacuada con fuerza, y siempre seguida por una gran postración. Agrava por el tiempo frío. Mejora por el calor.
Hay que conocer bien estos diez remedios, que pueden bastar, pues dan los casos acostumbrados. Hay que diferenciarlos bien.
En resumen:
Acónito y Belladona que se opone uno a otro por la ausencia o la presencia de sudores, la agitación con ansiedad del primero, el abatimiento del segundo.
Chamomilla se acerca a Belladona por su acción sobre niños y durante la dentición, de Colocynthis para su agravación por la cólera.
Bryonia sigue bien a Acónito; lo mismo que él, tiene cólico después de haberse enfriado, al igual que Colocynthis; e igual que este último, mejora por la presión fuerte.
China, como Bryonia, mejora por la presión fuerte, el modo de distinguirlos es que este agrava más que China por el contacto (como Belladonna que, el sujeto no soporta ninguna conmoción).
Colocynthis y Dioscorea se oponen uno a otro por ellos modalidades contrarias, el primero que mejora al plegarse en dos el segundo volcándose para atrás.
Magnesia phosphorica tiene las mismas modalidades que Colocynthis para el calor, que le mejora, y la posición " plegado en dos ".
Nux vomica tiene cólicos provocados por las comidas demasiado copiosas los estimulantes y los purgantes.
Veratrum álbum, por fin, tiene que reservarse para los estados graves, coleriformes, con sudores fríos sobre la frente en el momento de defecar.
Referencias: Homœopathie moderne, el 15 de junio de 1932, N ° 2, páginas 92 - 109. Este artículo y extraído de una publicación más completa que existe en el expediente Archivos de la misma ubicación.
sábado, 4 de abril de 2009
Masi Elizalde
Ha llegado a mis manos un legajo enviado por Maria Jesús que perteneció a nuestra querida Inma Cortés. Son apuntes de Masi Elizalde en frances, es una obra de una dimensión "inestricable" (perdonar "el palabro", pero no me sale otra cosa). Son apuntes de su viaje a Francia y Bélgica, que allí se recogieron de excepcional manera Mi primer acercamiento ha sido de asombro ante la fluidez de pensamiento de Masi, que por otro lado ya intuía gracias a "similo". Intentaré como homenaje a Inma acercaros poco a poco diversos retazos del pensamiento de Masi Elizalde.
- DOCTRINA
A.- INTRODUCCIÓN
¿Porqué esta revisión de la doctrina, de la técnica y de la Materia Médica?
Por que he nacido en la Homeopatía. Mi padre era médico homeópata kentiano. Yo fui atrapado por los hechos de la experiencia, que fueron muy chocantes.
1.- En primer lugar, la irregularidad evidente de las estadísticas.
Todas las diversas escuelas homeopáticas en su concepción doctrinal o bien en su práctica, su técnica, cuentan sucesos extraordinarios, pero de aparición caprichosa. Esta aparición caprichosa del verdadero suceso homeopático está presente, con la excepción de una diferencia numérica, en todas las escuelas: complejistas, pluralistas, unicistas. Todas las escuelas obtienen resultados que responden a un verdadero desideratum terapéutico, a saber, la curación de las enfermedades en su entidad nosológica con un cambio espectacular en la actitud de la vida del enfermo. Pero este suceso, estos desideratums terapéuticos, son irregulares. EN TODAS LAS ESCUELAS, CON TODAS LAS TÉCNICAS. Nosotros conseguimos la obtención de curaciones de entidades clínicas pero sin un cambio espectacular, esta verdad puede no gustar a algunos. Pienso que el fin de la Homeopatía es la obtención de resultados en TODOS LOS CASOS. Los casos espectaculares hacen pensar que no es una exageración de Hahnemann haber dicho que “solo con el tratamiento homeopático es posible asistir a un nuevo nacimiento del enfermo”. Por supuesto que con un grupo importante de enfermos tenemos inexplicables fracasos clínicos. Esta es la primera cuestión por la cual pienso que está justificada una revisión del porque de esta situación práctica.
2.- Y la segunda cuestión reside en el caos conceptual en la Homeopatía: complejismo, pluralismo razonado, unicismo y dentro del mismo unicismo, las más diversas concepciones y las más diversas explicaciones de lo que importante curar en las enfermedades. Una dispersión teórica absoluta en la concepción de los miasmas, los grandes problemas conceptuales.
Todas las escuelas dicen: “Pienso en tal o tal modo por que Hahnemann ha dicho...” Es verdad que Hahnemann dijo muchas cosas. Sin embargo también podemos decir que en su obra hay algunas contradicciones. No solamente las contradicciones de Hahnemann por sí mismo, si no también por sus grandes continuadores (Kent, Allen, etc.) Encontramos también en la obra hahnemaniana afirmaciones casi misteriosas. Hahnemann habla del “espíritu doctrinal” como una cosa críptica, esotérica en oposición aparentemente a la letra de su obra.
lunes, 30 de marzo de 2009
Dentición
Terapéutica Homeopática Práctica (THP).Por el Dr Robert Séror
Denticion.Por el Pr. Willis A. Dewey.
Traducción al español: Francisco Javier Ramos Alija, Abril 2008.
Pr. Willis A. Dewey (1858-1938)
· Chamomilla.
Este remedio es en la práctica un específico de los trastornos de la dentición.
Son numerosos los médicos que estiman su valor.
Es por tanto, un remedio muy útil, y solamente aquellos que lo han utilizado en sus dinamizaciones comprenden su valor.
Es un remedio que va mejor a la sexta o doceava potencia , que en dinamizaciones inferiores.
Sus síntomas son bien conocidos; El niño es gruñón, mal humorado e impaciente, un moflete rojo y el otro pálido.
La cabeza y el cuero cabelludo están cubiertos de sudor, y se encuentra una diarrea verdosa y nauseabunda.
Este es el estado mental del niño que invariablemente indica el remedio.
Las encías están rojas y sensibles.
· Ferrum phosphoricum.
Dr. C. G. Raue (1820-1896)
Ferrum phosphoricum está indicado sobre todo cuando aparecen trastornos respiratorios, con una respiración rápida y superficial con ruidos, una tos seca y dura estando el enfermo muy agitado.
Una diarrea persistente concomitante al problema dentario puede indicar la prescripción de Ferrum.
· Agaricus.
Agaricus 1 X y 2 X, es uno de los remedios más útiles, para la irritabilidad, y la agitación producidos por las molestias dentarias; el prurito es un síntoma adicional.
· Belladonna.
Este remadio cubre a la vez el estado febril de Acónitum y la agitación nerviosa de Chamomilla.
Está especialmente indicado por su hiperemia cerebral, su alta temperatura y su tendencia a las convulsiones con violentos movimientos, el rostro está rojo y otros síntomas de Belladonna están presentes.
· Terebinthina
Raue, citando a Cooper, recomienda este remedio para los procesos dentarios con agitación, nerviosismo, la noche, una congestión de las encías además de los síntomas de irritación a este nivel.
Este remedio actúa con rapidez.
Dr. R. T. Cooper (1844-1903)
· Calcarea carbonica.
Procesos dentarios lentos, con convulsiones, o, el estado opuesto, aparecen los dientes en los niños muy rapidamente.
En los procesos dentarios retardados y lentos, las encías están pálidas y brillantes, los dientes tardan mucho en salir. Este remedio está indicado en los niños que presentan las características generales de Calcarea.
· Calcarea phosphorica.
Calcarea phosphorica conviene sobre todo a los niños malnutridos, raquíticos, con fontanelas abiertas, que tardan tiempo en salirles los dientes, y los dientes se carian rapidamente.
Existe una deficiencia verdadera de tejido óseo.
Durante este periodo de proceso dentario, una dosis intercurrente de Calcarea phosphorica evitara la aparición de estos trastornos.
Yo lo utilizo a la 6 X en trituración.
Una diarrea puede acompañar el conjunto del cuadro clínico.
· Kreosotum
Es un excelente remedio del proceso dentario; el proceso dentario es doloroso y difícil. Las encías estan esponjosas y dolorosas, el niño está agitado todas las noches, y los dientes, una vez que han salido tienen signos objetivos de caries.
Puede existir estreñimiento o heces diarreicas que contienen leche no digerida.
· Zincum.
El niño está somnoliento, apagado, tiene un rostro pálido y síntomas cerebrales durante el proceso dentario.
******
Referencias : Pr. W. A. Dewey : Practical H. therapeutics.
Preguntas y respuestas a propósito de los dientes.Por el Pr. Willis A. Dewey.
P.= : Dé las indicaciones de Ferrum phosphoricum.
R.= : Fiebre, cara congestionada, ojos brillantes, pupilas dilatadas ; agitación e irritabilidad.
P.= : Indicaciones de Calcarea phosphorica en los trastornos de la dentición.
R.= : Los dientes se desarrollan lentamente y se carian rapidamente, trastornos dentarios en niños atónicos, demacrados, que tienen las fontanelas posteriores abiertas, y que son lentos para aprender a caminar.
P.= : ¿Cuando prescribe Chamomilla ?
R.= : Cuando el cuadro mental característico está presente : mal humor, huraño, gruñón, ; un moflete rojo, la cabeza y el cuero cabelludo están calientes y con transpiración.
P.= : ¿Como comparar con Belladonna ?
R.= : En los casos avanzados, existe una irritación cerebral evidente, con síntomas generales característicos de Belladonna ; presencia de espasmos.
P.= : ¿Cuando está indicado Kreosotum ?
R.= : El niño gime, se hace querer, la madre debe cogerlo todas las noches ; los dientes carian rápidamente.
******
Referencias: Pr. W. A. Dewey : Essentials of H. Therapeutics.
Denticion.Por el Pr. Willis A. Dewey.
Traducción al español: Francisco Javier Ramos Alija, Abril 2008.
Pr. Willis A. Dewey (1858-1938)
· Chamomilla.
Este remedio es en la práctica un específico de los trastornos de la dentición.
Son numerosos los médicos que estiman su valor.
Es por tanto, un remedio muy útil, y solamente aquellos que lo han utilizado en sus dinamizaciones comprenden su valor.
Es un remedio que va mejor a la sexta o doceava potencia , que en dinamizaciones inferiores.
Sus síntomas son bien conocidos; El niño es gruñón, mal humorado e impaciente, un moflete rojo y el otro pálido.
La cabeza y el cuero cabelludo están cubiertos de sudor, y se encuentra una diarrea verdosa y nauseabunda.
Este es el estado mental del niño que invariablemente indica el remedio.
Las encías están rojas y sensibles.
· Ferrum phosphoricum.
Dr. C. G. Raue (1820-1896)
Ferrum phosphoricum está indicado sobre todo cuando aparecen trastornos respiratorios, con una respiración rápida y superficial con ruidos, una tos seca y dura estando el enfermo muy agitado.
Una diarrea persistente concomitante al problema dentario puede indicar la prescripción de Ferrum.
· Agaricus.
Agaricus 1 X y 2 X, es uno de los remedios más útiles, para la irritabilidad, y la agitación producidos por las molestias dentarias; el prurito es un síntoma adicional.
· Belladonna.
Este remadio cubre a la vez el estado febril de Acónitum y la agitación nerviosa de Chamomilla.
Está especialmente indicado por su hiperemia cerebral, su alta temperatura y su tendencia a las convulsiones con violentos movimientos, el rostro está rojo y otros síntomas de Belladonna están presentes.
· Terebinthina
Raue, citando a Cooper, recomienda este remedio para los procesos dentarios con agitación, nerviosismo, la noche, una congestión de las encías además de los síntomas de irritación a este nivel.
Este remedio actúa con rapidez.
Dr. R. T. Cooper (1844-1903)
· Calcarea carbonica.
Procesos dentarios lentos, con convulsiones, o, el estado opuesto, aparecen los dientes en los niños muy rapidamente.
En los procesos dentarios retardados y lentos, las encías están pálidas y brillantes, los dientes tardan mucho en salir. Este remedio está indicado en los niños que presentan las características generales de Calcarea.
· Calcarea phosphorica.
Calcarea phosphorica conviene sobre todo a los niños malnutridos, raquíticos, con fontanelas abiertas, que tardan tiempo en salirles los dientes, y los dientes se carian rapidamente.
Existe una deficiencia verdadera de tejido óseo.
Durante este periodo de proceso dentario, una dosis intercurrente de Calcarea phosphorica evitara la aparición de estos trastornos.
Yo lo utilizo a la 6 X en trituración.
Una diarrea puede acompañar el conjunto del cuadro clínico.
· Kreosotum
Es un excelente remedio del proceso dentario; el proceso dentario es doloroso y difícil. Las encías estan esponjosas y dolorosas, el niño está agitado todas las noches, y los dientes, una vez que han salido tienen signos objetivos de caries.
Puede existir estreñimiento o heces diarreicas que contienen leche no digerida.
· Zincum.
El niño está somnoliento, apagado, tiene un rostro pálido y síntomas cerebrales durante el proceso dentario.
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Referencias : Pr. W. A. Dewey : Practical H. therapeutics.
Preguntas y respuestas a propósito de los dientes.Por el Pr. Willis A. Dewey.
P.= : Dé las indicaciones de Ferrum phosphoricum.
R.= : Fiebre, cara congestionada, ojos brillantes, pupilas dilatadas ; agitación e irritabilidad.
P.= : Indicaciones de Calcarea phosphorica en los trastornos de la dentición.
R.= : Los dientes se desarrollan lentamente y se carian rapidamente, trastornos dentarios en niños atónicos, demacrados, que tienen las fontanelas posteriores abiertas, y que son lentos para aprender a caminar.
P.= : ¿Cuando prescribe Chamomilla ?
R.= : Cuando el cuadro mental característico está presente : mal humor, huraño, gruñón, ; un moflete rojo, la cabeza y el cuero cabelludo están calientes y con transpiración.
P.= : ¿Como comparar con Belladonna ?
R.= : En los casos avanzados, existe una irritación cerebral evidente, con síntomas generales característicos de Belladonna ; presencia de espasmos.
P.= : ¿Cuando está indicado Kreosotum ?
R.= : El niño gime, se hace querer, la madre debe cogerlo todas las noches ; los dientes carian rápidamente.
******
Referencias: Pr. W. A. Dewey : Essentials of H. Therapeutics.
martes, 17 de marzo de 2009
Asma
Terapéutica Homeopática Práctica (THP).Por el Doctor Robert Séror
Asma.Por el Doctor E. B. Nash
Traducción al Castellano: Francisco Javier Ramos Alija, Octubre 2007
Doctor Eugène Beauharnais NASH (1838-1917)
Cuando damos indicaciones de algún remedio para esta afección, lo hacemos para una variedad, llamada asma bronquial, es el asma verdadero, que consideramos una neurosis pura, aunque algunos autores llaman a algunas variantes asma "cardíaco", "del heno", "renal", "tímico", etc., tildados, según sus indicaciones sintomáticas. Y ello con la amplitud de los mismos agentes terapéuticos usados, puesto que Raue dijo con respecto a problemas de corazón orgánicos, " los síntomas que indican el remedio curativo a menudo pueden errar y no ser los que van a arreglar la patología del caso. "
Doctor Carlos Gottlieb Raue (1820-1896)
Es una gran ventaja al prescribir y no lo limita con el entendimiento de la condición exacta patológica antes de recetar. Somos a menudo capaces de curar dando el remedio para " el síntoma que cubre " mejor que los mejores patólogos que diferenciarían la patología en cuanto a las condiciones exactas.
No hay quizás ninguna enfermedad sobre la que hubo más especulación y menos entendimiento en cuanto a su causa verdadera, naturaleza etcétera, que el Asma ahora en consideración.
Esto implica la dificultad al abarcarlo. Pero tenemos los remedios que realmente a menudo alivian y a veces curan, y ellos son estos:
Ipecac. La forma espasmódica del asma, la contracción violenta, con la agitación o el problema asmático en los bronquios, parece como si se asfixiara de la constricción, < con el movimiento, y a menudo acompañado con náuseas o vómitos. En Arsenicum hay una la opresión severa de la respiración, está mucho <> por el calor o el aire caliente, o la habitación caliente. Hay a menudo gran angustia, la agitación y la sed por pequeñas cantidades del agua a la vez.
Estos han sido los dos grandes remedios " de marcha atrás. " Solemos alternarlos, y a menudo con marcado alivio, pero es mejor pensar en dar Ipecac primero y mantener el Arsenicum en la reserva por si fuera necesario, si darlo desde luego si esta indicado.
Natrum sulphuricum me ha servido bien en un buen número de casos, cuando los paroxismos eran < o traídos por el tiempo húmedo que es a menudo el caso. Aquí también tenemos una gran agitación del asmático, y aparecen molestias en el pecho tales como la tos seca de Bryonia. El paciente sostiene el pecho con las manos, esto lo hace para evitar el daño que le genera el toser. Este remedio es útil en la forma crónica, generalmente lo indico a la 30 potencia.
Senega se ha relevado, y durante mucho tiempo como uno de los mejores remedios en los peores casos los que alguna vez vi. Véanse mis " Líderes en Terapéutica Homeopática " para una descripción más completa. Deben darlo a dosis bajas, 5 a 7 gotas de la tintura, en un vaso con la de mitad de agua y la dosis debe darse a intervalos que estarán en correspondencia a la violencia del caso. No conozco ningún trabajo o práctica que lo mencione para este afecto.
Ahora además de estos hay muchos remedios que han hecho un buen trabajo. Yo podría mencionar algunos de ellos, como:
Lobelia que, además de la respiración habitual difícil, tiene un sentido marcado de vacío en el estómago, y una sensación de un terrón que aprieta encima de la garganta.
Dulcamara puede ser el remedio cuando hay mucha acumulación de moco, y, como Natrum sulph., es < o aparece por el tiempo húmedo frío.
Aralia racemosa cuando los síntomas generales asmáticos son muy propensos a aparecer después del primer sueño.
Kali carbonicum ha hecho un trabajo hermoso, sobre todo en la gente anciana, donde el paciente tuvo que Sentarse con inclinación hacia delante para respirar, y la tos estaba decididamente < a las 3 de la mañana. Una fascies con el hinchazón parecido a un bolso de los párpados superiores es fuertemented corroborativo.
El Tartaricum acidum es a menudo beneficioso en los casos que se hacen muy productivos y la agitación, con la inhabilidad para expectorar aparece; el alivio marcado sigue a la expectoración.
Lachesis. El ataque aparece después del sueño y no puede tener nada alrededor de la garganta o en el pecho. Sobre todo en casos cardíacos. Para ver todos los remedios que podrían hacerse útiles en esta enfermedad deberían estudiar los trabajos de Raue, Lilienthal y otros trabajos sobre la práctica homeopática pura. Debemos mandarle a usted una y otra vez a los repertorios y a la materia médica.
Doctor Samuel Lilienthal (1815-1891)
No debemos olvidar Stramonium, el Nitrato de potasa, el Cloroformo, etc., pero lo mejor de todo es un cambio de lugar de residencia generalmente a un clima de más altitud.
Si hay cualquier enfermedad en la que un recurso a estas medidas de alivio temporales estarían justificadas, es sin duda el paciente asmático. Diré para acabar que he tenido éxito en algunos casos, y aliviar por completo el cuadro al dar el antipsórico al paciente, pero no siempre he conseguido el alivio. Pero el mayor obstáculo aquí, es que los pacientes no consentirán en un curso de tratamiento largo y continuado; a menudo porque ellos no pueden permitírselo.
Que aquellas dos condiciones de enfermedades, que ocurren en la conexión con, o como una consecuencia de la Bronquitis o la Broncopulmonía, y las llamadas Bronquiectasias o el Enfisema, intersticial o vesicular, las indicaciones para los remedios son las mismas, o tan casi iguales, hasta el punto de que no fuera posible dibujar las líneas muy fuertes de distinción.Cuando el caso aparece en gran grado, no hay mucha esperanza para una cura perfecta, pero hay en el tratamiento homeopático a menudo mayor alivio y la comodidad para el paciente que bajo cualquier otro tratamiento al uso.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Anginas
Las Anginas Eritematosas
Por el Dr. L. A. Rousseau
Médico del Hospital Léopold – Bellan
Traducción: Francisco Javier Ramos Alija, Septiembre 2007
Revisaremos en este artículo el tratamiento de las anginas eritematosas.
En la próxima lección estudiaremos el tratamiento de las anginas pultáceas y herpéticas, así como las anginas profundas y por extensión las úlceras y los flemones amigdalinos.
La terapéutica en este caso, hace honor a la Homeopatía a causa de los sucesos que veremos en el tratamiento de estas afecciones.
Esta revisión, aquí planteada, tiene una puesta a punto muy precisa, y es fruto de numerosos trabajos, de los cuales, los más antiguos se remontan a Hahnemann y a sus discípulos.
Nuestro colega, el Dr. Chavanon ha sometido a examen y ha verificado la acción de los diferentes remedios valorando exactamente sus síntomas, de tal suerte que después de diez años de experiencia, ha autentificado lo que la Materia Médica expresa.
Estamos muy agradecidos por sus legados.
Acónito (3-6)
Remedio que está indicado cuando debutan los siguientes síntomas: resfriado contraído por tiempo seco y frío.
Espontaneidad y violencia de los síntomas.
Temperatura elevada.
Insomnio con agitación, ansiedad, temor de morir.
Garganta roja y seca con sed viva de agua fresca.
Inflamación de la amígdala, dolores desgarradores acompañados de picor e inflamación.
Agrava por la noche y en una habitación caliente.
Hay que tener en cuenta que su periodo de indicación es de corta duración, menos de doce horas solamente, de suerte que aunque el medicamento sea el adecuado, el estado de Acónito haya pasado.
Es el remedio que el enfermo debe saber tomar desde el primer acceso febril o que el médico debe saber prescribir por teléfono cuando se le ha pedido el consejo. Una vez que han aparecido los sudores, Acónito no es el más indicado.
Ferrum phosphoricum (6 – 30)
No debuta con tanta rapidez.
Síntomas menos violentos.
Fiebre elevada con debilidad sin ansiedad; pulso rápido, débil, fácilmente suave o irregular. La fascies no tan voluptuosa como Acónito, más palidez con bofetadas de calor pasajeras. Falta de reacción del enfermo.
Es elegido y empleado habitualmente no por los síntomas de la garganta, si no por los signos generales.
Belladonna (6-)
El más importante de los remedios de las anginas, ya que debuta en cualquier periodo de este estado. Aquí, los signos locales son tan interesantes y se deben considerar antes que los generales.
Debuta de forma expontánea y violenta.
Fiebre elevada con alternancia de agitación y postración.
La agitación se manifiesta por un delirio locuaz con alucinaciones, accesos de rabia con deseos de rasgar, de morder; la postración es profunda, algunas veces abatimiento casi comatoso.
La cara está roja, cubierta de sudor, las pupilas dilatadas, la transpiración es general.
La lengua está seca, roja, aframbuesada.
Las amígdalas, el velo del paladar y la faringe están rojos y secos.
La sed es violenta, pero hay una violenta constricción de la faringe, de tal modo, que el enfermo agrava fuertemente con la deglución.
Los dolores son violentos con sensación de garganta al rojo vivo e irradiación a los oídos.
Agravación por todos los excitantes sensoriales: la luz, el ruido. Al beber agua fría, tragando saliva, por el frío, del lado derecho.
Mejora por el reposo, en una habitación caliente.
Indicaciones: No será necesario insistir sobre la importancia de la Belladonna en las anginas. Puede estar indicado este remedio antes o después de Acónito.
Nuestro colega Chavanon preconiza alternar los dos remedios desde que debuta y hasta que Acónito deje de estar indicado por su cuadro clínico.
La acción de Belladonna se prolonga durante toda la duración de la angina y su esfera de acción no está limitada únicamente a las anginas superficiales.
Es además, un excelente remedio de amigdalitis profundas como veremos en una próxima lección.
Los Mercurios (6)
El Mercurio y sus sales son remedios electivos de la garganta y encuentran un empleo frecuente en las anginas.
Estudiaremos primero su “jefe de fila”: Mercurius solubilis e indicaremos de pasada, en aquellas circunstancias donde sería de preferencia uno de sus compuestos.
Mercurius se usa en el periodo de estado de las anginas, es decir, a partir de las doce o las veinticuatro horas.
En este estado se le alterna de buen grado con Belladonna.
Los síntomas son los siguientes:
Lengua gruesa y sucia, húmeda, aparece la impresión de los dientes.
Salivación muy marcada con acumulación de mucosidades gruesas y viscosas.
Toda la garganta eritematosa; inflamación de las amígdalas, adenitis, inflamación de los pilares y de las glándulas submaxilares.
Dolores quemantes, con picor y constricción de la faringe.
La temperatura es variable, la sed es viva.
Hay transpiración abundante, sobretodo por la noche que no cesa.
Las secreciones tienen tendencia a la fetidez (mucosidad, sudores).
Agrava por la noche, por el movimiento, por la transpiración, por la deglución, sobretodo en vacío (Chavanon), acostado sobre el lado derecho.
Mejora con el reposo y con temperatura moderada.
Mercurius corrosivus
Mismo cuadro clínico, pero los síntomas son más graves, en particular el calor con sensación de herida al rojo vivo de quemaduras violentas ; la disfagia con rechazo inmediato de líquido o de sólido.
Las mucosidades pueden ser sanguinolentas.
La úvula está inflamada.
Mercurius proto iodatus (Flavus)
Se recomienda para la lateralidad derecha y la necesidad constante de deglución.
Mercurius triiodatus (Ruber)
Posee la lateralidad izquierda.
Cinnabaris (Sulfuro rojo de Mercurio)
Esta indicado para: la presión en la raíz de la nariz, la sequedad de la garganta más notable por la noche, la acumulación tenaz de mucus en la parte posterior de las narinas.
Apis mellifica (3-6-30)
La lengua esta roja, inflamada, al igual que el velo del paladar; edema de la úvula que pende según la comparación clásica entre los pilares ”como una hoja batiente de cloche”
Las amígdalas están muy inflamadas, edematizadas, de un rojo vivo, mientras que la úvula infiltrada aparece casi traslúcida (Chavanon).
Gran sensibilidad externa e interna.
Los dolores son violentos, como si fueran espinas, como por agujas rojas al fuego; la disfagia intensa.
De otra parte la cara está sin color, pálida y los labios y las encías están inflamadas.
La temperatura es irregular, el pulso rápido, fácilmente arrítmico.
La postración puede aparecer en casos graves.
Ausencia de sed.
Agravación por el menor contacto, por el calor de la habitación y las bebidas calientes, las compresas calientes, hacia las cuatro de la mañana, después de haber dormido.
Mejora por el aire fresco, bebidas frías, destapándose.
Hay que remarcar que Apis mellifica resulta mejor en las inflamaciones superficiales (Farrington) de las amígdalas y su acción es muy inconstante en las inflamaciones profundas donde se hace preferible Belladonna.
Por otro lado, hemos señalado y el Dr. Portier – Bernoville lo ha señalado particularmente, la infidelidad de Apis que nos causa decepciones. Será preferible emplear Apium virus, el veneno de abeja o incluso la Apisina (extracto activo del veneno de las abejas), que los Doctores Nebel padre e hijos nos han dado a conocer recientemente (más activo en inyección subcutánea).
Los remedios que acabamos de exponer, son suficientes en el caso de las anginas más habituales.
Con Acónito, Belladonna, Mercurius, Apis, el práctico curará las cuatro quintas partes de las anginas eritematosas.
Los medicamentos que siguen, son de segundo orden.
Cantharis (6-).
Angina con sensación de quemazón intensa, sensación de estar acorchada y disfagia muy pronunciada.
Espasmos de la garganta, llegando incluso a la sofocación aunque el enfermo intenta beber.
Agravación con solo mirar el agua.
Síntomas urinarios concomitantes, en particular disuria y debilidad.
Capsicum (6)
Angina con quemazón intenso y constricción espasmódica de la garganta (Farrigton).
Elongación de la úvula.
Postración.
Sobretodo angina con dolor irradiado a la oreja.
Amenaza de otitis.
Guaiacum (6).
Angina aguda con garganta seca, quemante.
Amígdalas inflamadas.
El picor se irradia a los oidos.
Agravación por el movimiento, el calor, la humedad.
Mejoría por la presión externa y duradera.
Solo citaremos a Lachesis cuando la localización anginosa pasa de izquierda a derecha; Lycopodium cuando la característica es inversa: de derecha a izquierda; Lac caninum cuando las localizaciones pasan alternativamente de un lado a otro.
Para terminar, hablaremos de un modo de tratamiento local.
Sobre el cuello, es recomendable aplicar compresas calientes excepto en los casos en los que se encuentra a los enfermos con la siguiente modalidad: “agravado por el calor”.
Por mi parte, preconizo los envolvimientos acolchados calientes y secos; la humedad juega un rol en la génesis de las anginas y estimo que es lógico sobre todo en las hipertrofias adenoideas, eliminar de la terapéutica el elemento “humedad”.
Los gargarismos adicionales con antisépticos son inútiles. El Dr. Chavanon relata el uso de gotas de Phytolacca en tintura madre diluidas en un poco de agua, pero el dice que jamás ha verificado los resultados.
Prefiere, para asegurar la higiene bucal y faríngea, prescribir gargarismos o lavados calientes o tibios, según la tolerancia del enfermo, de suero fisiológico estéril.
El tiene la experiencia de que grandes irrigaciones calientes de las amígdalas y de la garganta son una ayuda preciosa sobretodo en los casos en que el trismus y la disfagia son intensas, no deberíamos privarnos de su ayuda.
Referencias : L’ Homœopathie moderne, 1 er janvier 1935, N° 1, page 34 à 39.
► En su exposición, el autor cita remedios en alternancia ; la alternancia de los remedios en homeopatía significa simplemente que no se ha encontrado el similimun y que el análisis repertorial no ha sido posible.
El médico homeópata generalista debe adaptarse al Arte y a la Ciencia de la Homeopatía y no a la inversa.
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